Goytisolo, ayer, junto a la sede de la Fundación Círculo de Lectores. Efe

Juan Goytisolo: «Los ensayistas vascos lideran el pensamiento español actual»

BARCELONA. Dolors Massot
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Juan Goytisolo se sienta en un despacho del Círculo del Arte, en Barcelona. Es su «casa» editorial pero, aunque sólo va a ser por unas horas, echa de menos Marrakech. España no le viene grande ni pequeña, pero «desde fuera -dice- soy más libre, porque no estoy en la vida literaria de aquí. Vivir en el extranjero te permite ver tu propia intimidad con cierta distancia y valorar tu cultura desde otras». Hoy comienza su colaboración con ABC Cultural, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores reedita la versión definitiva de «Don Julián», que apareció por vez primera en 1970, y publica la selección de artículos «Pájaro que ensucia su propio nido». El título reclama comentario.

-Es una frase hecha alemana. Se dice del intelectual crítico y lo aplico en sentido irónico, porque nadie reconoce que el nido está sucio. El libro es el de un hombre lúcido y pesimista a la vez. Hace tiempo que no tengo ilusión por cambiar el mundo con mi obra, pero me llevo una alegría si la realidad no coincide con mis predicciones.

«ECHO DE MENOS EL DEBATE»

-¿Sigue viéndose pájaro solitario?

-La verdad es que echo de menos el debate intelectual en España. Cuando publiqué el artículo «Vamos a menos», en el que criticaba la cultura oficial y el funcionamiento de las empresas y de los intelectuales, lo que yo llamo los intelectuales orgánicos; me encontré sin respuestas. Mucha gente me ha dicho que piensa lo mismo: ¿por qué no lo escriben, entonces? La censura de antes se ha traducido hoy en autocensura de los autores.

-¿A qué cree que se debe ese mutis general?

-A intereses particulares, el miedo a perder la carrera, a que no conviene meterse con el Gobierno. Mi reflexión se aplica, de hecho, a todos los grupos mediáticos y editoriales. En un país normalizado, mi artículo habría provocado un debate sobre la necesidad de crear un defensor del lector literario. En cambio, no hemos pasado de algunas críticas y comentarios.

-¿No hay trabajo intelectual?

-Lo escribí en «En los reinos de taifa» y lo sigo pensando: aquí los escritores se toman muy en serio a sí mismos y toman su trabajo muy poco en serio. Hay que preservarse de la cultura de mesas redondas y conferencias. El otro día recibí seis peticiones: ¿cómo se puede tener tiempo para pensar si nos dedicamos a ese tipo de actividades? Sólo hay gente interesante que se mueve en revistas minoritarias o algún escritor como Rafael Sánchez Ferlosio. El análisis del problema vasco tal vez sea lo más original del pensamiento español de hoy. Los ensayistas vascos no nacionalistas como Jon Juaristi, Aranzadi, Mikel Azurmendi o Antonio Elorza lideran la reflexión.

-¿Le preocupa este asunto?

-Sobre todo desde que leí los textos de Milósevic antes de la crisis de la ex federación yugoslava. Empleaba los mismos elementos mitológicos que se han empleado en España para arremeter contra los moros, y los mismos con que se justifica ETA: si te presentas como víctima de un agravio histórico, te crees con derecho a matar a todo el mundo.

-El Parlamento Internacional de Escritores, del que usted es miembro, ha negado esta semana a Vitoria y a San Sebastián la posibilidad de ser «ciudad refugio» de autores perseguidos.

-Es lógico. No puede asignarse este papel a un territorio que genera persecución hacia los escritores críticos con ETA, que tienen que exiliarse a Madrid o a Estados Unidos.