Juan Carlos Soriano publica su novela «Escrito con luna blanca»

MADRID. Antonio Astorga
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Juan Carlos Soriano, subdirector de «El ojo crítico», el programa cultural de RNE que se emite cuando no hay fútbol —curiosa descoincidencia la del músculo y las letras— ha espigado sentimientos y almas en «Escrito con luna blanca», su primera novela, finalista del premio Ciudad de Barbastro, editada por Las Tres Sorores. Soriano novela territorios como La Hoyalda, que tienen convento y los días pasan por ellos como torrente sin fragor. El autor ha querido resaltar la lucha de un hombre que se enfrenta a su propia memoria.

-A Casimiro le dieron garrote el día de la Candelaria, que aquel año cuadró en jueves. Dos semanas antes de la ejecución, relata usted, Pedro Aranda, el protagonista del relato, recibe una carta de la Elisa en la que le pedía que intercediera ante «la firme, pero siempre bondadosa, mano de El Caudillo». ¿Cómo ha conseguido retratar magistralmente los sentimientos y las pulsiones de aquella época?

-Aunque tengo 38 años, en el colegio todavía me inculcaron el «Cara al Sol» y la retórica imperial que sonaba a traca valenciana. Las canciones de la Piquer están ahí, porque me gustan y retratan aquella España mejor que un libro de Hugh Thomas. El resto es pura documentación.

-¿Ha querido convertir La Hoyalda en su Macondo del alma?

-La Hoyalda existe. No es un pueblo, sino una masada en ruinas donde nació mi padre.

-¿Qué de ficción y qué de relato oral abriga su relato?

-La historia del asesinato es falsa. No obstante, la vida en el campo y haber conocido a los cuatro abuelos hasta muy tarde compensaron mi infancia en una casa sin libros.

-¿Habita el pesimismo esperanzado en su relato?

-Me gustan los personajes perdedores. Son más literarios y, por lo general, más éticos. Aquí pierden todos. Pero tenga en cuenta que a la Esperanza (la víctima del crimen se llama así) la matan.

-¿Escribe con luna creciente?

-Observo que también ha leído la dedicatoria. Es un agradecimiento a Pilar Narvión, que me ayudó a entrar en el Periodismo y me quitó el pelo de la dehesa. Bueno, ya ve que no del todo.

-¿Cómo ha logrado escribir una novela trabajando a destajo en la información radiofónica?

-Vivo en Alcalá de Henares y me desplazo cada día a Madrid. Aprovecho el viaje en tren pero, sobre todo, escribo los fines de semana. Soy un dominguero de las letras.