José María Otero. Julian de Domingo

José María Otero: «Casi todos los países me piden muestras especiales de cine español»

José María Otero, el director general de Cine con más aceptación por parte del sector que se recuerda, el que ha tenido como principio hablar con cada una de las partes que componen nuestra cinematorafía, se embarca en un 2001 repleto de buenas expectativas. Mas de diez películas de primer orden, firmadas por los directores más taquilleros seducirán nuestras pantallas.

MADRID. José Eduardo Arenas
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Ahora que estamos en la semana de los Goya, en la que la Academia de Cine se erige en protagonista de la gala más esperada del año, el director general también se suma a la necesidad de que la institución tenga cuanto antes la sede que está necesitando a gritos. «El edificio fue concedido en la etapa de Mariano Rajoy como ministro de Cultura, y con la gestión de la entonces presidenta de la Academia, Aitana Sánchez-Gijón, y yo mismo. Patrimonio hizo el proyecto de reforma de acuerdo con las necesidades que planteó la Academia. Se ha tramitado dentro del plan especial, lo que conlleva un proceso bastante largo desgraciadamente.

—¿En qué momento se encuentran los planes de la conservación del patrimonio cinematográfico?

—Espero poder anunciar pronto la fecha de inauguración del palacio de Perales. Sólo faltan las medidas de seguridad. Por la importancia que tiene se ha querido cuidar mucho ese aspecto. Es un trabajo de un par de meses. Se convertirá en una de las mejores filmotecas del mundo. Además, tiene la ventaja de estar cerca del Cine Doré, sede de la Filmoteca. Se podrá trabajar muy bien. Por otro lado, aunque es pronto para hablar, se van a aprobar dentro de poco una resolución del Consejo de Europa y otra de la Comisión Europea. La primera se va a llamar «Convenio para la protección del patrimonio cinematográfico y audiovisual».

—¿Con respecto a la nueva Ley de Cine, cree que habrá muchas enmiendas al texto propuesto?

—No creo, está muy consensuado. No habrá ninguna enmienda a la totalidad, como es lógico. La política que hemos desarrollado ya se inició experimentalmente en 1995, y es la que planteamos con la industria.

—¿Qué pasará en el cercano Festival de Berlín?

—Creo que van unos títulos estupendos, justo con lo que contábamos, porque las películas de Montxo Armendáriz, Gutiérrez Aragón, Saura, Julio Médem, Fresnadillo o Bigas, entre otras, no están terminadas.

—¿Y la gala de los Goya?

—En conjunto va a poner de relieve que este año ha habido una serie de películas interesantes, ocho o diez. Demostrará que el cine español es de los que están viviendo mayores innovaciones, con mayor incorporación de nuevos profesionales. Es rarísimo que entre las pricipales cuatro mejores películas haya una primera obra. Lo que he visto tanto en Nueva York como en Punta del Este y en Europa, es que el cine español está considerado como algo muy vivo.

—Aquí no parece que se vea así.

—Lo ven como algo renovador con mucha gente nueva, temáticas muy distintas y cine independiente. Casi todos los países me piden muestras especiales de cine español. Como por ejemplo la semana que se hace en Los Ángeles, que se ha convertido en uno de los encuentros que despiertan mayor interés a lo largo del año.

—Hablando de Los Ángeles, ¿qué nos supodría el que Javier Bardem se hiciera con el Oscar?

—Lo más importante es que será un éxito para él; indudablemente se hablará del cine español, del prestigio de sus actores. Si además de Banderas y Penélope Cruz hay más, mejor, siempre podrán ayudarnos.

—¿Cree en el dicho de que tenemos un cine de años impares?

—(Risas) Es un cine sin par, porque no se le puede comparar, pero a partir de años impares. Algo que habrá que ir arreglando para que no se junten todos las grandes películas en la mismas temporadas, porque luego se puede pecar de sequía.

—Eso quiere decir que este año es de abundancia. ¿Qué cifras dará mañana en la presentación de los datos definitivos del cine español 2000?

—Lógicamente, no las debo adelantar, aunque sí puedo decir que se ha llegado al diez por ciento en la cuota de mercado.