José Antonio Corrales obtiene el premio Camuñas de Arquitectura

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MADRID. Formado por Mariano Bayón, José Ignacio Linazasoro, José Manuel Sanz y Carlos Rubio, el jurado del premio Camuñas destacó la calidad y el alto nivel arquitectónico alcanzado por Corrales a lo largo de su fecunda y galardonada vida profesional, informa Efe, así como «su constante actitud en defensa de la arquitectura y sus valores». José Antonio Corrales aboga por la arquitectura especifica a ultranza, pues «puede paliar las tendencias actuales que tienden cada vez más a la globalización», y apuesta por volver a recuperar las características culturales propias y aplicarlas sin olvidar el concepto de modernidad.

Arquitecto, profesor y académico de Bellas Artes, Corrales ha recibido en dos ocasiones el premio Nacional de Arquitectura (1948 y 2001) y posee, entre otros galardones, la Medalla de Oro de la Arquitectura Española (1992). Entre sus obras más conocidas destacan el Centro de Enseñanza de Herrera de Pisuerga, en Palencia (1954), el Pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas (1958); el Parador de Sotogrande, Cádiz (1965); el Banco Pastor de Madrid (1973) o el Nuevo Kursaal de San Sebastián (1975).

Alas para seguir volando

Muchos de estos trabajos los realizó con el arquitecto Ramón Márquez Molezú, con quien colaboró desde 1952 hasta la muerte de éste en 1993. «Durante cuarenta años fue muy importante y especial esa colaboración. Cada uno trabajaba en su estudio, pero teníamos una gran compenetración y respeto mutuo, aunque éramos muy diferentes. Al hablar de mí, hay que hablar de Ramón».

Formado en el estudio de su tío Luis Gutiérrez Soto -«de él, sobre todo, aprendí profesionalidad»-, Corrales mostró su «sorpresa y satisfacción» por la concesión de este galardón, tanto por la nómina de los prestigiosos premiados, como por el hecho de que, después de 50 años de arquitecto, el premio «supone unas alas para seguir volando». Desde hace diez años trabaja en solitario y, en la actualidad, tiene en marcha una torre en Sitges, una obra de «cubismo funcional expresivo». En su opinión, la arquitectura española tiene «falta de austeridad y de riesgos». Además, lamenta que la mayoría de sus edificios construidos entre los años 60 y 70 estén destrozados.