Joaquín Cortés, durante la presentación del espectáculo en Barcelona. Yolanda Cardo

Joaquín Cortés: «Para bailar es más importante a veces la cabeza que las piernas»

A Joaquín Cortés siempre le han gustado los toros. Por eso, porque le gustan los riesgos y porque le resulta imposible quedarse un minuto quieto, ha creado su nuevo espectáculo, titulado «Live». «Me siento como los toreros cuando se encierran solos en la plaza con seis toros», asegura el bailarín cordobés en vísperas de este nuevo reto. El teatro Tívoli de Barcelona, lo acogerá desde mañana.

MADRID. Julio Bravo
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«Estoy casi hora y media bailando encima del escenario». Lo dice Joaquín Cortés con un brillo en la mirada que recuerda al chaval que con dieciocho años, en pleno viaje del Ballet Nacional a la entonces Unión Soviética, presumía de haber soportado los diecisiete grados bajo cero de la calle simplemente con un abrigo encima de una camiseta. Y es que Joaquín Cortés mantiene, a pesar de cumplir veinte años sobre el escenario y de todo lo que ha vivido en estos últimos, un cierto tinte de inocencia juvenil en su comportamiento.

Asegura el bailarín que «Live» es un espectáculo que se debía a sí mismo y a su público desde hace años. «Estaba pendiente desde hace tiempo, y ahora es el momento. Me encuentro muy bien, y no sólo físicamente. En espectáculos como éste tiran más otras energías, y a veces puede más la cabeza que las piernas».

VEINTE AÑOS DE CARRERA

Martinete, taranto, bulerías, soleá por bulerías... Así hasta diez números, en los que Joaquín Cortés bailará acompañado por dieciocho músicos —muchos de auténtico lujo—. «En el espectáculo, de una manera u otra, van mis veinte años de carrera», asegura.

No hace ni dos semanas que ha cumplido treinta y dos años. Y sigue repitiendo que se retirará a los treinta y tres. Aunque ya lo alarga. «Me quedan dos años». Pero de momento sigue firme en su promesa. «He vivido muy rápido últimamente. Y tengo ganas de crear muchas cosas. Ahora acaba de estrenarse en Londres “Pura pasión”, que produzco junto a Pino Sagliocco. En el estreno echaba de menos el escenario, pero me sentía muy bien porque era algo mío. Y en ese sentido quiero seguir trabajando. ¿Por qué no crear dos o tres compañías? Es una lástima, porque hay mucho talento en España pero no hay apenas compañías donde desarrollarlo. Y si puedo aportar mi granito de arena, ¿por qué no hacerlo? Me preocupa y me gusta la danza. Y tengo claro que no voy a dejar el mundo del baile».

Entre los sueños de Cortés —«todo se va cumpliendo poco a poco»— figura el de poder, algún día, crear una escuela de danza. «No hay futuro sin una cantera, y puede ser muy bonito; siempre he sentido que desapareciera la escuela del Ballet Nacional, porque de ella salió gente tan buena... Y podría ser una manera estupenda de formar y dar oportunidades a los jóvenes».