Jaime Aragall se reencuentra hoy con el público del Teatro Real

BARCELONA. Pablo Meléndez-H.
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Jaime Aragall regresa hoy al escenario del Teatro Real por el que ya se ha paseado un par de veces, tanto en ópera escenificada como en concierto. El tenor barcelonés que mueve pasiones con su voz de terciopelo, participa en la primera edición del Festival del Milenio de la Comunidad de Madrid;interpretará canciones de Bellini, Donizetti, Verdi, Di Capua, Tosti y Puccini, además de un aria de ópera.

Al recordar sus actuaciones en esta nueva etapa del Teatro Real, Aragall comentó a ABC tener «nítidas en el recuerdo inolvidables imágenes de ese bellísimo teatro y de un público fantástico. A pesar de la brevedad del papel del tenor de “La vida breve” que canté en la temporada inaugural pude darme cuenta de lo que significa esa nueva sala. En mi recital en solitario el público me demostró un cariño muy grande».

En los últimos años, Jaime Aragall se ha distinguido por rescatar del olvido el rico repertorio de la canción napolitana, terreno al que regresa en esta ocasión. «Cantantes como Mario del Monaco siempre defendieron este repertorio que posee verdaderas joyas. Hay infinidad de piezas que son bellísimas y que se tienen que cantar a “gola aperta”, con melodías entrañables que ponen la piel de gallina». El tenor se define como «una persona bastante instintiva y no me gusta planificar proyectos a largo plazo. Por eso creo que es mejor ir decidiendo sobre la marcha» en lo que respecta a repertorio.

Aragall enseña el genio al ser consultado respecto del libro «Jaume Aragall a escena», una biografía no autorizada publicada en catalán hace un año por el escritor inglés David Sugden. «Es una gran birria —afirma categórico refiriéndose al libro—. Di órdenes expresas de que no se publicara y no me hicieron caso. Eso no es una biografía, no es más que una acumulación de datos sin mucho sentido. Se limita a hablar de mi vida con anécdotas triviales al explicar que un día estuve enfermo o que otro día canté muy bien. Incluso la fotografía de la portada es horrible y parece que se hubiera escogido con mala fe. Además, he hablado muy pocas veces con el autor; me envió unos manuscritos que yo rechacé, pero de todas maneras se publicó conociéndose mi total desacuerdo con ese proyecto».