El índice de lectores en España es del 58 por ciento y el de lectores habituales del 36

Salamanca. Agencias
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El índice de lectores en España, entendido como aquellos que leyeron al menos una vez al trimestre, se situó en los primeros nueves meses de 2000 en el 58 por ciento, según señaló hoy en Salamanca el director general del Libro, Fernando Lanzas.

   El representante del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

apuntó que, en cuanto a lectores habituales (una vez en la última

semana), este índice se reduce al 36 por ciento, que, "si se compara

con otros países desarrollados de nuestro entorno, es ciertamente

bajo, pero no tanto como se ha dicho en otro tipo de estadísticas".

   Los datos expuestos por Lanzas hoy, durante el transcurso de una

visita oficial a los centros de lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en Salamanca y Peñaranda de Bracamonte, son fruto de

los estudios realizados por su departamento en la fase de redacción

del futuro Plan Nacional de Fomento de la Lectura, que será

presentado públicamente en próximas semanas. En este documento se contempla, según su responsable directo, una estructuración sistemática de las acciones a desarrollar desde el Ministerio de Educación y Cultura para promover la lectura entre los españoles, especialmente en el ámbito juvenil. Así, se han programado diferentes proyectos de animación lectora para municipios con menos de 50. 000 habitantes a través de un convenio con la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias) y se han realizado análisis de la situación actual, entre los que se incluyen los datos estadísticos aludidos. 

En el ámbito de las bibliotecas escolares, Lanzas apuntó que la animación lectora se potenciará "a través de sus responsables, las

comunidades autónomas, que no sólo se centrarán en la creación de la

infraestructura necesaria, sino también en facilitar a los alumnos la disponibilidad de tiempo para dedicarlo a la lectura y una orientación en ella a través de sus propios profesores o de bibliotecarios".

En otro orden de cosas, Lanzas, se refirió al conflicto con los

libreros que ha marcado parte de la actividad de su departamento en

los últimos meses del año 2000, señalando que los efectos del

abaratamiento de los precios de libros de texto en superficies

comerciales que se facilitó en su momento, "ha producido un efecto

bastante limitado frente a lo que los libreros creían". Según el responsable del Libro, el propio gremio espera que "los perjuicios han sido menores a lo que cabía esperar, porque la profesionalización del vendedor de libros de texto sigue siendo considerada por el cliente, que prefiere la librería tradicional". 

Así, en el propio Plan Nacional de Fomento de la lectura se

contemplan "líneas de ayuda a los libreros que contemplan el valor

añadido de la profesionalización y la atención al público".