Vídeo: La aguja central de la catedral de Notre Dame cae durante el incendio del pasado 15 de abril - EFE

El incendio de Notre Dame obliga a España a revisar su patrimonio histórico

Tras el incendio de Notre Dame, el Ministerio de Cultura ha convocado un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario para analizar los planes de salvaguarda de nuestros bienes culturales en casos de emergencia

Madrid Actualizado: Guardar
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No fue el fin del mundo, aunque la imagen disparó metáforas apocalípticas. Ni siquiera fue el fin de Notre Dame, que tardará en levantarse, pero lo hará. No. El incendio que devoró parte del templo parisino el pasado lunes ha sido una suerte de llamada de atención para volver la vista al patrimonio, ese pasado hecho materia que, como ha quedado demostrado, no es inmortal.

En ese sentido, el Ministerio de Cultura y Deporte ha convocado un Consejo de Patrimonio Histórico extraordinario para el próximo viernes 26 de abril. ¿El objetivo? Analizar los planes de salvaguarda de nuestros bienes culturales en casos de emergencia.

La lluvia de millones que salvará Notre Dame es una excepción, casi un milagro. También una envidia en muchos sitios. Por eso hay que apostar por la prevención, que «siempre es más barata que la curación», tal y como expresa Pedro Salmerón, responsable de restauración de las catedrales de Jaén y Granada. «Tenemos que ponernos las pilas, fomentar la cultura del mantenimiento. Esta se basa en ir introduciendo pequeñas modificaciones para evitar desastres, como los detectores de humo. Lo ocurrido en París nos demuestra que el riesgo está ahí», valora.

Alarmismo

Sin embargo, no debemos pecar de alarmismo. Al menos así lo pide José Manuel Álvarez, arquitecto responsable de la restauración de la catedral de Burgos: «En general, en España las catedrales están bastante bien. Hubo un plan de revisión hace veinte años... Yo creo que no son monumentos en peligro». El problema, dice, es otro: las iglesias. «Los recursos no están bien repartidos. En Burgos contamos con ayudas públicas y privadas, mientras que a otras catedrales sin tanto renombre les cuesta más. Y no nos olvidemos de las iglesias: hay montones a las que no les llega ni un euro».

Además de una necesidad cultural, mimar el patrimonio también puede ser rentable. «En algunos lugares el patrimonio va a ser la única fuente de ingresos. Una parte de la España vaciada puede salvarse con el turismo cultural», defiende Javier Rivera Blanco, catedrático de Historia de la Arquitectura y subdirector del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE). Sin duda, esa es una de nuestras grandes asignaturas pendientes: en España solo el 18% del turismo es cultural, por el 50% de Francia o el 55% de Austria. Y eso que es el tercer país con más patrimonio del mundo, solo por detrás de Italia y China. Casi nada.