La importancia literaria de ABC

POR SANTIAGO CASTELO
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ABC ha sido a lo largo de un siglo no sólo el periódico de referencia de la vida política española sino su propia incardinación en la Historia. Y ha tenido -porque así lo quiso su fundador- un marcado carácter literario. La noticia, sí, limpia y libre; pero redactada, contada, glosada con voluntad de perfección literaria; hasta, si se me apura, con primores de estilo.

Esta vocación por la obra bien hecha la ha heredado Catalina Luca de Tena de sus mayores. Y azuzada por las dos pasiones de su vida, el Periodismo y las Bellas Artes, ha querido rendir homenaje a todos los que han hecho posible ABC a lo largo de los últimos cien años. Éste es el resultado, «El periódico del siglo», un magnífico libro que recoge crónicas, artículos, gacetillas, caricaturas, ofreciéndonos una panorámica entrañable y viva de los avatares del siglo XX. Son muchas horas las que Catalina Luca de Tena ha dedicado a esta ardua y complejísima labor de recopilación, de selección de textos, de redactar apuntes biográficos certeros donde se dan la mano la garra periodística y la sensibilidad literaria. Aquí hay cien nombres como cien años: algunos son gloria de las letras hispánicas; otros fueron periodistas famosísimos en su tiempo y sobre los que ha podido caer un leve manto de olvido, pero lo que contaron, lo que protagonizaron, lo que vivieron está caliente y palpitante y engancha al lector con su fuerza y su conjuro.

Libro importante, sí, muy importante para conocer la historia convulsa de un siglo como el XX; para sonreír y estremecerse; para asombrarse y emocionarse; para que pueda dejar en el lector un poso de melancolía con un manantial de historia rediviva.

Ese es el acierto de Catalina Luca de Tena: haber desempolvado, con infinita paciencia y cariño, la historia de un siglo de ABC y ofrecernos cada suceso, cada noticia, cada crónica como si hubiese acaecido ayer, con una emotiva y sencilla dedicatoria a su padre, Guillermo Luca de Tena, que, como dice ella en el prólogo, «se mantuvo en su sitio, y ahora tiene el reconocimiento de todo el mundo». Y todo bajo el rigor que la caracteriza: desde el dato exacto o la entradilla perfecta a los realces primorosos de la impresión tipográfica. Casi nada en esta época.