Decenas de niños junto a un dragón en una librería en Madrid.

La «Harrypottermanía» se adueñó ayer de las librerías de toda España

«Los aldeanos de Pequeño Hangleton seguían llamándola “la Mansión de los Ryddle” aunque hacía ya muchos años que los Ryddle no vivían en ella». Estas palabras, las primeras de «Harry Potter y el cáliz de fuego», serán el gancho que conducirá a millones de niños a leer las 640 páginas del libro con un entusiasmo que les hace olvidar la televisión. Ayer empezó la venta en España.

MADRID. Trinidad de León-Sotelo
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Hasta el mismísimo George Steiner, pensador donde los haya, se felicitaba hace unas semanas en Madrid -y así lo publicó ABC-, por el hecho de que Harry Potter, un personaje de ficción creado por J.K. Rowling, se hubiera convertido en un personaje tan atractivo para chicas y chicos hasta el punto «de preferir un libro de 600 páginas a la pantalla de la televisión».

Ayer, el ensayista habría sido tan dichoso -aunque por motivos diferentes (ya quedan dichos) a los de los adolescentes- como los admiradores de Harry que acudían en tropel a las librerías para festejar el encuentro con un amigo apellidado Potter, que sigue dispuesto a ofrecerles aventuras. Carlota, Alberto, Fernando, María y un etcetéra copioso con nombre español acudían a la cita a la que les había convocado el alumno de Hogwarts, la famosa escuela de magia y hechicería, que se ha hecho mundialmente famoso hasta el punto de conseguir que se hayan publicado, desde su aparición en el universo de la fantasía, 80 millones de ejemplares.

«SE METE EN TODAS PARTES»

Si se le pregunta a sus lectores qué les entusiasma de Harry surgen respuestas varias: «es capaz de meterse en todas partes», «es bueno», «me gustaría hacer magia como él», «me gusta la mitología y dibujar dragones», «me divierto muchísimo y de paso aprendo», «te engancha y te mete en otro mundo»... Que conocen bien a Potter quedó claro ayer en la FNAC cuando un actor vestido como el personaje y con lechuza incluida, dialogó con ellos. Se las sabían todas. Tenían entre 8 y 14 años.

Antes de que el reloj marcase las diecinueve cuarenta y cinco, el forum del centro vivió momentos de ilusionada ansiedad. ¿Razones? Iba a pronunciarse el nombre del ganador o ganadora del certamen de portadas en el que habían participado más de trescientos aspirantes a un premio que consistía en un lote de libros de Harry y la portada en gran tamaño de su nuevo libro, que hasta ayer permaneció en secreto. Ana Sanjuán, de 10 años, se llevó el galardón con un delicioso dibujo en cuyo centro vuela Harry cual Superman con capa roja; a la derecha, un castillo; a la izquierda, la llama de fuego, todo ello entre volcanes de grandes bocas. La verdad es que los 40 dibujos seleccionados adornaban las paredes de la sala y admirándolos era fácil comprender lo difícil de la elección.

FUTURO RÉCORD DE VENTAS

El momento cumbre se vivió en los departamentos infantiles de las librerías cuando se descubrían pirámides de libros que aguardaban lectores. En la primera hora de ser puestos a la venta se adquirieron, en la FNAC, doscientos cincuenta. Teniendo en cuenta que ayer sesenta librerías españolas celebraron con los chicos la llegada de Harry, los ordenadores ofrecerán cifras que batirán marcas. La tirada de la primera edición en España alcanza los 250.000 ejemplares, una cantidad de mareo para lo habitual en nuestro país se trate del autor que se trate.

En Barcelona, Harry apareció rodeado de una espesa niebla y acompañado de sus compañeros de aventuras. Ron Weasley, Hermione Granger, Albus Dumbledore y Sirius Black, su padrino. Durante las numerosas fiestas en locales y librerías, los fans de Harry pudieron comer todo tipo de chucherías, beber una extraña poción mágica de color verde y aprender con Harry sus primeros trucos de iluminación y paralización. Harry también tuvo tiempo de llegar al FNAC Triangle para entregar los premios «Dibuja tu portada de “Harry Potter y el cáliz de fuego”»; aunque uno de los momentos estelares de la gran puesta en escena fue en «La casa del Llibre», donde tres Harrys Potter bailaron claqué junto a sus incondicionales.