Desde las siete de la mañana hicieron cola los seguidores del personaje de Rowling

Harry Potter y su Orden del Fénix entran en las listas de ventas españolas «a cien por hora»

Según algunos centros, las ventas del quinto Harry Potter se han incrementado un 200 y hasta un 300 por ciento con respecto a la cuarta entrega de la saga

ANTONIO ASTORGA
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MADRID. A cien por hora. Harry Potter y su Orden del Fénix, Hermione y Ron; Malfoy, Voldemort y toda la canalla secuaz que persigue a los aprendices de magos entraron ayer en las librerías españolas rompiendo todos los registros de ventas. «Espectacularmente bien», comentaba a ABC Fernando López, director de la Casa del Libro de Gran Vía. «Le puedo decir, a bote pronto, que la media de ventas ha sido de cien ejemplares a la hora». En la librería Garbí, de Barcelona, «el ritmo ha sido impresionante», comentaban. «Mire, según el ordenador hemos vendido esta mañana 110 ejemplares en español y 55 en catalán». En Sevilla, la Casa del Libro despachó mil ejemplares el primer día del deseado y deseante Potter. En El Corte Inglés, 400 ejemplares en las dos primeras horas; en Argentina se agotaron...

Con Potter y su «troupe» llegó también la lluvia a Madrid. Una vuelta al gran día de Harry en ochenta mundos nos traslada a la ilusión, absolutamente intacta, de niños y mayores con edades comprendidas entre 12 y 30 (¿habrá leído a Potter Teimur Radyábov, azeirbayano, de 16 años, la nueva estrella del ajedrez mundial que frustró de nuevo al todopoderoso Kaspárov en el Torneo de Linares?). Desde las siete de la mañana, aguardaban su turno delante de las librerías para adquirir la obra. Muchos ya la habían devorado en inglés, pero no pudieron resistir la tentación de buscar desesperadamente la página que hizo llorar a JK Rowling, aquella en que muere un personaje, dicen que principal. «¿De verdad no queréis saber quién muere?», retaban los aprendices de magos a los periodistas. «No, preferimos mantenernos en nuestra inocencia», respondían los «muggles» (los no magos). Un club que se hacía llamar «independientes» de HP revelaba algunas claves de la obra: «Harry ha crecido», dice uno. «Pero es tontísimo, es lo peor», replica su compañero con el pelo teñido a lo Draco Malfoy (color rubio chillón). «Es envidiosillo, celoso y muy creído», espeta otra voz. Y una última casi estremece a la concurrencia: «Mirad, esta marca del malo me la dejó Voldemort. «Mató» a mis padres y me quedó la cicatriz». Afortunadamente, una lúcida voz nos oxigena la salud mental: «¿Tienen ustedes «»El yo y su cerebro»»?» ¿De quién es esa obras?, inquiere el celoso librero? «De Harry... ¡¡perdón de Karl Popper!!», remata el cliente.