Hacia una SGAE mundial

Hacia una SGAE mundial

PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL WASHINGTON
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Dentro de la segunda cumbre del «copyright», que esta semana se celebra en la capital de Estados Unidos, el presidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España dominó ayer con vehemencia el debate dedicado a cómo trasladar la defensa de los derechos de autor a escala global. Para afrontar ese reto, Eduardo «Teddy» Bautista planteó la creación de un foro mundial como el de Davos «en el que nos aseguremos de que nadie salga de la habitación» hasta no hacerse realidad la protección sin excepciones y sin fronteras de los derechos exclusivos de los creadores.

De acuerdo al presidente de la SGAE, la protección de los derechos de autor trasciende el ámbito de gobiernos y el de ONGs. Y para avanzar se requiere la creación de una base de datos mundial que permita defender efectivamente los intereses de los artistas. Además de estándares internacionales claros y un compromiso por parte de todas las grandes empresas internacionales «para producir su cadena de valor añadido pero sin olvidar al primer eslabón que es el del creador».

A juicio de «Teddy» Bautista ha llegado el momento de agrandar la escala de estos esfuerzos. Pero sin dejar de reconocer que «la comunidad creativa ha realizado hasta ahora un pésimo trabajo» para defender sus derechos. Según el responsable de la SGAE, una de las prioridades en esta lucha es «no tolerar que Internet dicte nuestra agenda» con el fin de conseguir un mercado sostenible y respetuoso con los creadores.

Derechos supremos

Ante los argumentos de que las normativas globales de «copyright» deben tener excepciones el Tercer Mundo, Bautista polemizó afirmando «yo no veo propuestas de los países en desarrollo para imponer cupos en vivienda, educación o alimentación pero sí que quieren limitaciones sobre los derechos de autor». A su juicio, las pretensiones de que los países más pobres puedan quedar parcialmente exentos del pago de estos derechos constituye un alarde de «cinismo».

Tras realizar todas esas declaraciones en inglés y ser aplaudido por el público asistente, Bautista utilizó el español -demostración confesa de su acaloramiento- para denunciar que «el problema de verdad es que se están empobreciendo y debilitando los yacimientos de creadores, se están restando recursos a un sector crucial para el desarrollo social y económico».

Bautista también recordó que en los órganos legislativos de media docena de países iberoamericanos existen proyectos de limitación y exención de derechos de autor. Pero en su opinión: «Casi todas esas propuestas están apoyadas por grupos políticos cuyos dirigentes son a su vez dueños de las emisoras de televisión, periódicos o cadenas de radio. Y esas excepciones no son para facilitar la difusión de la cultura sino para devaluar el derecho».