Teotihuacán, sitio arqueológico ubicado a las afueras de Ciudad de México
Teotihuacán, sitio arqueológico ubicado a las afueras de Ciudad de México - ABC

La globalización, la causa de que las antiguas civilizaciones cayeran como un dominó

Una investigación, que abarca desde hace 10.000 años a hace 400, descubre que hubo una mayor conexión e interdependencia en las sociedades de lo que se creía hasta ahora

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Parece ser que en los últimos 10.000 años, la globalización en las civilizaciones antiguas fue una parte importante en su fin como sociedad, según ha descubierto un equipo de científicos liderados por Jabob Freeman (Universidad de Utah) además de Jacopo Baggio (Universidad de Florida Central) y Erick Robinson (Universidad de Wyoming), y que ha sido publicado en la revista «Proceedings of the National of Sciences».

Y es que la caída de una civilización provoca la caída de otra, como si fuera un efecto dominó, porque, utilizando el consumo de energía como eje de la investigación, este grupo de científicos ha descubierto una mayor globalización de la que se creía, lo que insinúa una economía global más integrada y que, por supuesto, también favoreció el progreso durante muchos siglos, según informa «ScienceDaily».

Esta investigación arqueológica es la primera de este tipo, porque en lugar de centrarse en regiones o culturas específicas, utilizó la datación por radiocarbono para examinar las sociedades humanas en una escala más amplia y de más largo plazo. Con esta conclusión: hubo mayores procesos de globalización de los que se pensaba. También se midió la sincronía entre las mismas. O sea, cuando emergían, se desarrollaban y caían cada una, y vieron que a menudo ocurrían simultáneamente.

Así, desde hace 10.000 años hasta hace unos 400 es la horquilla de estudio de la investigación. «Nuestra información se detuvo hace 400 años, porque ha habido un gran cambio de las economías orgánicas a las economías de combustibles fósiles», dice Baggio y recoge «ScienceDaily». «Sin embargo, las tendencias de sincronización similares continúan hoy e incluso más dadas las interdependencias de nuestras sociedades».

Porque las conexiones e interdependencias también existieron en las sociedades de milenios atrás, según esta investigación. «Si cada cultura fuera única, esperaría no ver ninguna sincronía, o armonía, en los registros humanos del consumo de energía», dijo Freeman. El investigador Robinson afirma que la clave está en mirar en intervalos temporales muchos más amplios. «Cuando tomamos una perspectiva más amplia, seguimos siendo interdependientes con los demás, sin importar nuestras diferencias culturales».

Quede claro, como ya hemos explicado antes, que la globalización, o sea la conexión e interdependencia entre países, favoreció el progreso. Sin embargo, «también puede haber caídas», dijo Robinson. «Cuanto más estrechamente conectados e interdependientes nos volvemos, más vulnerables somos a una gran crisis social o ecológica en otro país que se extiende a nuestro país», afirma. «Mientras más sincronías haya, cuanto más ponemos todos nuestros huevos en una sola canasta, menos nos adaptamos a los cambios imprevistos. La crisis financiera de 2007 a 2008 es un buen ejemplo reciente», afirma Robinson.