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Se venden hasta camisetas para indignados - ABC

¿Por qué la gente odia la letra Comic Sans?

En 1994, Vincent Connare diseñó este tipo fuente que se ha convertido en el paria de la tipografía

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No pretendía ofender a nadie. En 1994, Vincent Connare diseñó la tipografía del perro de dibujos animados que te ayudaba a desenvolverte en la pantalla de Windows en aquellos primeros ordenadores de Microsoft. «Dije: "Los perros de cómic no hablan en Times New Roman"», explica Connare a «Live Science». Así que tiró por un tipo de fuente más simpática y más dirigida... a los niños.

Pero empezó a ser cada vez más utilizada, apareciendo en todo tipo de carteles, anuncios, vallas, etc. Y en 2002 nació el movimiento «Ban Comic Sans» (Prohibir Comic Sans), en el que diseñadores de todo el mundo se mofaban de este tipo de letra. La cosa se puso incluso demasiado intimidante, y en una conferencia en el prestigioso Design Museum de Londres hubo quejas por la presencia del diseñador hasta el punto de que «creo que tuve guardaespaldas», recuerda Connare con humor.

¿Pero por qué tanto odio? La Universidad de Wichita en Kansas descubrió que las personas percibimos la personalidad de las tipografías. Barbara Chaparro, quien dirigió esta investigación, explica que «las percepciones de las personas sobre el tipo de letra se reducen a tres factores: robustez y masculinidad, belleza percibida y emoción». Posteriores estudios concluyeron que las personas elegían letras legibles y bellas para los documentos formales. ¿Pero por qué nos parece una letra más adecuada que otra?

Son aspectos sutiles del diseño. «Los documentos más profesionales tienden a usar fuentes serif», explica Chaparro a «Live Science». Las fuentes San Serif no son tan elegantes. «Desde los días de las máquinas de escribir, hay un historial de fuentes de serif que se utilizan para documentos comerciales», comenta. Y quizás con el tiempo lo hemos llegado a vincular con la escritura formal. Comic Sans nació para ser utilizada en un contexto informal... ahí precisamente puede estar el núcleo del odio que genera: su uso en contextos serios o formales para los que no estaba destinada, provocando una sensación de inadecuación. ¿Imaginan utilizar este tipo de letra infantil para tramitar el papeleo en el que el paciente da permiso para una arriesgada operación quirúrgica?

Connare tiene otra teoría. Y es que a partir de los 90 cualquiera podía utilizar la letra que viniera en gana por lo que por pura novedad la gente iba optando, de alguna manera jugando. Con su estilo agradable, Comic Sans se volvió masiva... Y a los que sabían más de diseño les empezaron a sangrar los ojos. «Este tipo de letra fue usada por no diseñadores en sus documentos, folletos hechos en casa, invitaciones hechas en casa, sitios web realizados por no profesionales», explica Jo Mackiewicz, profesor en la Universidad Estatal de Iowa a «Live Science». O sea, que empezó a verse con mucha frencuencia en contextos donde no debería, y esto «se hizo desagradable para las personas que sabían más...». Además, habría que añadir que este tipo de fuente también suele ir acompañada de otras decisiones incorrectas en términos de diseño, por lo que focalizó la carencia de buen gusto que desprendía el conjunto, un poco chivo expiatorio.