García Gual, durante la lectura de su discurso de ingreso en la RAE
García Gual, durante la lectura de su discurso de ingreso en la RAE - EFE

García Gual: «En las novelas griegas viajan los dos amantes y tienen aventuras por separado»

El helenista ingresa en la RAE con un discurso sobre los cambios que introdujo la novela de amor y viajes azarosos en la literatura griega

MADRIDActualizado:

El filólogo Carlos García Gual (Palma, 1943) tomó ayer posesión de la silla J en la Real Academia Españolacon un discurso titulado «Historias de amantes peregrinos. Las primeras novelas» que versó sobre la aparición de las novelas en el mundo helenístico. Un género alejado de la tragedia y de la poesía épica, en los que la literatura griega había destacado desde antes de la era clásica. Le respondió, en nombre de la corporación académica, Carmen Iglesias.

El escritor, filólogo y helenista recordó con gran erudición un género poco conocido, del que solo quedan cinco títulos completos, las novelas debidas a Caritón, Jenofonte de Éfeso, Longo, Aquiles Tacio y Heliodoro, todas del siglo II d. C. menos la última, que fue escrita entre el siglo III y el IV. García Gual marcó que también existen fragmentos en papiros que nos hablan de al menos otra treintena de novelas durante aquella eclosión helenística.

Para el gran estudioso que ayer ingresó en la RAE hay que tener muy en cuenta el significado contemporáneo de este género incipiente que «se aleja de la temática de la prestigiosa tradición clásica. Estas novelas de amor y aventuras -dijo- reflejan el individualismos y el olvido de la política y del mundo mítico y también del rigor histórico, reflejan la mentalidad de un público no interesado en los fantasmas del pasado y aficionado enredos eróticos».

En efecto la novela significa un cambio y como tal fue recibida con críticas por el efecto de los relatos amorosos sobre los sacerdotes y los jóvenes.

Estas remotas narraciones parten de un esquema básico: «encuentro y enamoramiento, boda y fuga, viaje angustioso (que suele incluir naufragios, piratas, acosos eróticos múltiples, e incluso falsas muertes, mucha violencia, pero sin ninguna violación sexual, y concluye siempre con el reencuentro feliz de los amantes», dijo el nuevo académico de número. Advirtió, no obstante que los protagonistas no eligen viajar: «el mundo como experiencia y espectáculo se les aparece bajo el imperio de la necesidad».

Figuras femeninas

García Gual indicó que es la primera vez que las figuras femeninas tienen tanto protagonismo como las masculinas. Aunque suele citarse la Odisea como paradigma, el helenista señala grandes diferencias con el poema de Homero, que si bien es novelesco relata «los viajes del errante Ulises hasta el reencuentro feliz con la fiel Penélope», que espera tejiendo.

En las novelas griegas, sigue el académico, «viajan siempre los dos, él y ella, y ambos tienen aventuras por separado; sufren ella y él parecidos acosos y tormentos, errantes uno y otra hasta el reencuentro final». Por ello el género inaugura un nuevo enfoque: «El apasionado eros deriva en amorosa philía. No hay cacería, sino una atracción mutua de principio a fin; quieren convivir unidos para siempre», concluyó.