El fuerte de Santa Teresa de Mosé
El fuerte de Santa Teresa de Mosé - ABC

Fuerte Mosé: el sueño de Florida

El paraíso al que se acogieron un gran número de esclavos negros fue una de las grandes huellas de España en Estados Unidos

MADRIDActualizado:

Año 1687. Un grupo de personas, hombres, mujeres, niños, llega a San Agustín, la capital de la Florida española, y piden socorro al Gobernador. Vienen embarrados, andrajosos, desmoronados, tras pavorosas jornadas atravesando ciénagas, bosques y ríos, caminando de noche y encubriéndose de día. Son esclavos negros, condenados a una existencia penosa en alguna de las plantaciones inglesas de algodón de Carolina del Sur, y han logrado burlar la vigilancia de guardianes y perros, hasta llegar a La Florida española, donde suplican asilo. El Gobernador lo concede, además de un trabajo retribuido en la construcción de la imponente fortaleza de San Marcos, que habrá de jugar un papel decisivo en la defensa contra los ataques ingleses.

Florida y las colonias británicas, aunque vecinas representaban dos mundos opuestos. En estas se producían tres prácticas desoladoras: sobre los indios, sobre los negros y sobre las tierras. En la tierra se han generalizado los monocultivos, de arroz o de algodón, que devastan el suelo; a los indios se les ha despojado de esas tierras y han tenido que emigrar a otras partes, en el mejor de los casos; y los negros han sido arrancados de sus hogares africanos, traídos a la fuerza y sometidos a la esclavitud en los algodonales.

En la Florida española se siembra un saludable mosaico de cultivos como cítricos, trigo y legumbres; a los indios se les han respetado sus tierras, por mandato expreso de las Leyes de Indias, y se les instruye en las más de cien misiones levantadas por los franciscanos; y apenas se acepta la esclavitud, por influencia del humanismo cristiano.

Por ello, el sueño de todos los esclavos era alcanzar el santuario de la Florida española. Más aún, cuando en el año 1693, el Rey de España Carlos II dicta una Real Cédula, por la cual todo esclavo que logre evadirse de las plantaciones inglesas e ingrese en La Florida, adquirirá de inmediato la carta de libertad.

A la vista del número creciente de esclavos que consiguen eludir la vigilancia de hierro de las plantaciones, en 1738 el Gobernador Manuel de Montiano ordena construir, cerca de San Agustín, un baluarte para alojarlos, el Fuerte de Gracia Real de Santa Teresa de Mosé. El fuerte español significó un faro luminoso que alumbraba la oscuridad de la vida miserable de los esclavos de Carolina y Georgia. Muchos intentaron la fuga, y la mayoría perdió la vida bajo las balas, las fauces caninas o los pantanales. Pero los privilegiados que alcanzaban Florida se ponían al servicio incondicional de España, que crearía con ellos las milicias negras, en guerra permanente con los vecinos ingleses.

En estas refriegas hubo alguien que destacó sobre los demás. Era un negro mandingo, que tras fugarse pidió el bautismo y recibió el nuevo nombre de Francisco Menéndez, jurando “derramar hasta la última gota de su sangre por la Corona española”. Y demostró tal capacidad combativa en las milicias, que Montiano le nombró capitán del fuerte Mosé.

Pero los ingleses no habían de soportar la afrenta que, tanto a su orgullo como a sus intereses, representaban el fuerte Mosé y la política española hacia los esclavos. Y en el año 1740, el gobernador de Georgia James Oglethorpe lanzó una ofensiva para apoderarse de Florida y expulsar a España. El ataque fue masivo y repentino, y los españoles, más los negros libertos de Mosé, hubieron de refugiarse en el Castillo de San Marcos. El fuerte Mosé fue asaltado y conquistado por los ingleses, y el capitán inglés, el coronel Palmer, se instaló en él, mientras trataba de abatir la inexpugnable fortaleza de San Marcos.

Pero los españoles diseñaron la contraofensiva. Mientras se pedían refuerzos a Cuba, una noche las tropas españolas y las milicias negras salieron de San Marcos y atacaron Mosé. La lucha fue encarnizada, pero los antiguos esclavos al mando de Menéndez se batieron con denuedo, porque les iba en la lucha algo casi tan precioso como la propia vida: la libertad. Se reconquistó Mosé, y el capitán inglés dio orden de huida, que se hizo generalizada poco después, cuando asomaron los refuerzos pedidos a Cuba, e Inglaterra desistió por esta vez de apoderarse de Florida.

Pero las armas cedieron a los despachos. Los conflictos políticos europeos del siglo XVIII obligaron a España a ceder La Florida a Inglaterra. Los antiguos esclavos, sabedores del destino que les aguardaba, emigraron a Cuba, junto a otros muchos españoles que rechazaron permanecer bajo la bandera inglesa. No tardó Inglaterra en desmantelar el que llamaban Fort Mose.

España recuperó La Florida a causa de una nueva pirueta política, pero los tiempos no volvieron sobre Mosé, cuyos restos siguieron abandonados. Hoy, la zona donde se asentaba Fort Mose ha sido declarada Monumento Histórico Nacional, porque está considerada como el primer lugar de los Estados Unidos donde, bajo la bandera generosa y humanitaria de España, habitaron negros en libertad.