De izquierda a derecha, Daniel Ureña (presidente de The Hispanic Council), Carmen Iglesias, Emilio Lamo y María Rozman
De izquierda a derecha, Daniel Ureña (presidente de The Hispanic Council), Carmen Iglesias, Emilio Lamo y María Rozman - ABC

Fray Junípero Serra y «la falta de conciencia histórica» en Stanford

A pesar de la salud la cultura española en Estados Unidos, todavía quedan retos a los que se debe hacer frente

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Mientras en Estados Unidos la universidad de Stanford ha decidido borrar cualquier rastro del nombre del misionero español fray Junípero Serra de la institución debido, entre otras razones, «al daño hecho a la población indígena», ayer se celebró en la madrileña Casa de América el foro «El auge del español en Estados Unidos: una oportunidad estratégica para España». Un espacio en el que la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, el presidente del Instituto Real Elcano, Emilio Lamo, y la comunicadora María Rozman debatieron sobre la situación y pervivencia de la cultura española en el país norteamericano.

Entre los temas que se trataron no faltó el de la Leyenda Negra. Un relato distorsionado sobre el pasado español que, como afirmó ayer durante el foro la presidenta de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, ha provocado que la sociedad hispana «se sienta acomplejada». Precisamente, el último golpe que ha sufrido la historia española fue el que ayer le propinó la universidad de Stanford al retirar el nombre de Junípero Serra de las calles y edificios de la institución académica.

«Les falta algo de conocimiento y de conciencia histórica. Tanto del momento como de lo que hizo Junípero con los indios. Se trata de una decisión tomada desde un presente sobre un pasado que es mucho más complejo de lo que piensan», se lamenta a ABC la directora de la Real Academia de la Historia.

Iglesias muestra su sorpresa ante el hecho de que una universidad del prestigio de la de Stanford haya tomado esta medida, la cual, según explica, parte del desconocimiento, ya que no hay ninguna evidencia de que Junípero Serra ejerciese cualquier tipo de violencia sobre los nativos americanos: «Fray Junípero Serra no maltrató nunca a los indios, fue una persona que se desvivió por los demás. De bastante integridad. Este es un acto que se hace de cara a la galería. Algo que no tiene más interés que la del insulto, y además realizado desde el desconocimiento».

De fray Junípero Serra se sabe que llegó al Nuevo Mundo en 1749. Durante su estadía en América, el religioso tuvo tiempo de fundar nueve misiones, ocho de las cuales se encontraban ubicadas en territorio del actual estado de California, el mismo en el que se encuentra la universidad de Stanford. Desde su llegada a Norteamérica hasta su muerte, en 1784, Serra tuvo tiempo de realizar una importante labor evangelizadora, llegando a oficiar la conversión de 4.646 nativos.

También se conoce que después de un ataque indígena a la misión de San Diego en 1776, el religioso solicitó clemencia para los asaltantes en una carta remitida al primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix. Debido a esto, para Carmen Iglesias, la decisión de la institución académica de borrar el nombre del misionero responde más a «una creciente censura ideológica que no admite matices y separa a un lado los ciudadanos» que a la realidad histórica.

A pesar de que el castellano en Estados Unidos goza de buenísima salud, algo que demuestra el que casi el 18% de su población sea hispanohablante, los participantes en el foro celebrado ayer en Casa de América mostraron su preocupación acerca del futuro del idioma. El rechazo del actual Gobierno estadounidense hacia el español y la deficiente calidad de su enseñanza son dos de las principales amenazas a las que debe enfrentarse.

«El español está siendo estigmatizado en Estados Unidos con un discurso que no sé si es racista, pero desde luego sí que es xenófobo», expresó el presidente del Instituto Real Elcano, Emilio Lamo. Una valoración que compartió la comunicadora española María Rozman, que ha desarrollado una prolija y fructífera carrera en medios hispanohablantes estadounidenses: «He conocido gente que tiene miedo de hablar en español por la calle».

Rozman, que ha pasado varios años viviendo en el país norteamericano, afirmó, además, que la educación en español en el país es bastante deficiente. «El español que se aprende es muy básico. Yo no quise que mis hijos lo estudiasen en el colegio. Enseñan palabras que no existen. Es como darle una patada al diccionario», expresó la comunicadora, quien, por otra parte, afirmó que los hispanohablantes abusan del «spanglish» a la hora de comunicarse».

Supervivencia

Tanto Lamo como Rozán se mostraron a favor de buscar conciertos entre España y Estados Unidos que permitan garantizar la pervivencia del castellano como el segundo idioma más hablado (y, con muchísima diferencia, el más estudiado) del país. Para ello, también se antoja de vital importancia el que los descendientes de la comunidad hispana sigan aprendiéndolo. «En los últimos años se ha hecho patente que, una vez se llega a la tercera generación, los jóvenes dejan de aprender castellano», dijo Lamo.

Al mismo tiempo, los ponentes hicieron hincapié en la necesidad de que el español «salga del ámbito doméstico», para convertirse «en un idioma que se utilice también en el mundo de los negocios». Condición indispensable para que siga prosperando en el futuro. Por su parte, el embajador estadounidense, Duke Buchan III, encargado de cerrar el foro, afirmó que España y su idioma ha tenido mucha importancia para él, pero también para su familia: «Sé que a mis hijos esta lengua les va a abrir muchas puertas».