Ayala, en el Círculo de Bellas Artes Daniel G. López

Francisco Ayala cumple 95 años: «Sigo intolerante contra la intolerancia»

MADRID. Antonio Astorga
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Francisco Ayala, testigo y ensayista de la condición humana, cumplió ayer 95 felices, gozosos y absolutamente lúcidos años. El escritor ha observado siempre el mundo sin nostalgia del pasado. Su vida transcurre con la mirada hacia adelante. Don Francisco Ayala es depositario de la vida española antes, durante y después del exilio que le tocó vivir. Días pasados confesaba a su amigo y colega académico Antonio Muñoz Molina que él siempre ha querido organizarse bien la vida. Se casó pero no quería tener hijos hasta que no tuviera una buena situación. Se queda embarazada su mujer y nace su hija la noche de la Revolución de Asturias, con tiroteos incluidos. El año 36 tiene su cátedra, unas oposiciones, es letrado de las Cortes y se considera una persona establecida, con 30 años, en la vida. Y de pronto lo pierde todo. Absolutamente todo. Salvo su independencia y su compromiso con la libertad y la democracia.

RETRATO EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Francisco Ayala celebró ayer sus brillantes 95 años entre familiares, amigos y periodistas. A las diez y media de la mañana, en la Biblioteca Nacional, descubrió su retrato, en grandes dimensiones, realizado por su paisano granadino y gran artista Juan Vida. Luis Alberto de Cuenca, en el emotivo acto, le desea larga vida: «Maestro, tal y cómo va la esperanza de vida y con el estado tan estupendo que tiene, seguro que llega a cumplir los 100, 120 ó 130». Don Francisco replicó: «Me abruma, me llena de felicidad. Llegar hasta los 95 ha sido duro. Pura vida, una vida llena de encuentros».

Tras la comida, que riega con su habitual copita de vino, se traslada al Círculo de Bellas Artes —allí es habitual verle cada día, como en la Filmoteca, guardando su turno en la cola para asistir a los estrenos de cine— donde la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Calvo, presenta las actividades de la Fundación Ayala. Concede el creador que la Fundación le permite «en cierto modo pasar al otro mundo, si es que hay otro mundo -no lo sé-, con la tranquilidad de que lo que he hecho pues va a tener una repercusión en el futuro en algún sentido».

LIBRO SOBRE MAX AUB Y PÁGINA WEB

Entre los proyectos de la Fundación destaca la edición de la Obra Completa de don Francisco destacando su producción ensayística. Al maestro se le pide un balance del siglo. No lo rehúye: «Con todas las atrocidades que hemos presenciado —dice— este siglo sin embargo ha traído un total cambio en la percepción de la realidad. A comienzos del siglo todavía el hombre creía que era el centro del universo. Y los descubrimientos y los progresos tecnológicos han llegado a transformar eso de arriba abajo. El hecho de que el hombre pisara la luna y pudiera mirar a este globo como un globito chico que está ahí flotando, eso cambia totalmente la visión y destruye todo un concepto de la realidad. Ahora, ¿qué es la realidad? Esa es la pregunta que está pendiente». En el Círculo cuadra su página web (www.ayala.es.vg) y anuncia un nuevo libro, ya impreso, sobre sus conversaciones con Max Aub, desde 1950 a 1972. Ayala, feliz en sus 95, confiesa que nunca ha solicitado ni apetecido premios —es candidato al Nobel este año—, asegura que los medios son el poder, vindica la cultura como unidad, no cree que exista un ser que domine todo el panorama del saber humano y se declara intolerante contra la intolerancia.