Fernando Fernán-Gómez, ayer en la Fundación Autor. Javier Prieto

Fernán-Gómez reflexiona sobre la soledad en «Los invasores del palacio»

MADRID. José Eduardo Arenas.
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Fernando Fernán-Gómez no deja de sorprendernos a todos aquellos que le admiramos. Ayer, por ejemplo, en la presentación de su libro «Los invasores del palacio» apareció físicamente fuerte y renovado, mucho mejor que en la presentación de «Lázaro de Tormes». Vuelve a su estilo ocurrente, repleto de guiños, de recuerdos dulcificados para la galería con su privilegiado ingenio. Posee el cerebro de un romántico. La conversación que mantuvo con los periodistas fue, una vez más, un regalo para retener de por vida.

Actor de cine y de teatro, guionista, novelista, autor dramático, director de cine, teatro y televisión, articulista y académico. ¿Se puede tener una vida más rica? Su mal disimulada timidez hace que pase por alto y simplifique a la baja los datos sobresalientes de su dilatada trayectoria profesional. Ayer saldó su carrera cinematográfica con un «he hecho 130 películas», cuando la realidad es que ha aparecido como actor en 178, ha dirigido 29 y tiene en su haber 20 títulos como guionista.

A lo largo de la presentación, confesó que en estos momentos preferiría dedicarse solamente a escribir pero que debido a cuestiones «puramente económicas me veo en la necesidad de trabajar como actor». Fernán-Gómez afirmó que desde niño sentía un gran placer escribiendo. Recordó que su vocación literaria se despertó con la lectura de las obras de Emilio Salgari. «Me gusta la literatura dramática».

«Los invasores del palacio» está editada por la SGAE en su colección Teatro-Homenaje. En ella reflexiona sobre la vejez y la soledad. Calificada como una obra teatral fascinante, no vio la luz hasta el año pasado pese a estar escrita en 1980. Se leyó en el Ciclo de Lecturas Dramatizadas de la SGAE y se representó en el teatro Arriaga de Bilbao, aunque el autor no pudo ver ninguna representación. A diferencia del personaje principal «que quiere estar solo», Fernán-Gómez no está desengañado de la convivencia. Confesó también que no va al teatro desde hace tiempo porque ha dejado de interesarle como espectáculo. Reconoce que actualmente existe escasez de autores teatrales».

Adelantó que tiene tres propuestas cinematográficas. Una de ellas con Fernando Trueba para trabajar en una versión de la obra de Juan Marsé «Embrujo de Shangai». Después habló de dinero: «He ido mucho en taxi. Quienes me conocen bien dicen que me he gastado todo en taxis (risas). He vivido momentos muy brillantes desde el punto de vista económico. Ahora no tengo el dinero suficiente para asegurarme los muchos años de vida que me gustaría tener. También he gastado mucho dinero en señoritas. Me han gustado mucho, aunque en muchos casos fuera tan sólo en un trato superficial. Además en mis tiempos no era como ahora, ni pagaban ellas, ni a medias, tenía que pagar uno. Señoritas de cabarés y salas de fiestas, como se llamaban en los años del franquismo, señoritas de alterne en definitiva. Me lo he gastado todo en señoritas...»