España ratifica la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias

El próximo 1 de agosto entrará en vigor en nuestro país la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias que España ratificó ayer, y cuyo objetivo principal es prevenir el declive de este tipo de lenguas, promocionando tanto su enseñanza como su uso oral y escrito en la vida pública, así como en los ámbitos social y económico.

ESTRASBURGO. ABC
Actualizado:

El representante permanente de España ante el Consejo de Europa, el embajador Guillermo Kirkpatrick, entregaba ayer el documento de ratificación al vicesecretario general de la organización, Hans Christian Krueger.

La principal aspiración de esta Carta, a la que pueden acogerse países que no pertenezcan al Consejo de Europa, es proteger y preservar las lenguas regionales y minoritarias como parte de la herencia cultural europea. Además, este texto es un paso más en la política del Consejo de Europa de fomentar el entendimiento cultural entre países del Viejo Continente.

En su primera parte, el texto define a las lenguas regionales o minoritarias como aquellas no oficiales que son utilizadas en un país por un grupo de ciudadanos menor que el resto de la población de la nación. Se excluyen, pues, los dialectos de las lenguas oficiales y los idiomas utilizados por los inmigrantes, aunque ofrece un estatus especial a las lenguas «no territoriales» que no se identifican con un área particular del país, como el caso del romaní o el yidish. Por ello, al ratificar la Carta, los Estados deben especificar qué lenguas regionales o minoritarias están incluidas.

RESPETO, ENSEÑANZA Y PROMOCIÓN

Asimismo, la segunda parte establece una serie de principios que los Estados deben cumplir, como son reconocer estas lenguas, respetar el área geográfica en que se hablan, promocionarlas, facilitar su enseñanza y estudio, incluso a personas que no las hablen corrientemente, eliminar su discriminación, promover el respeto mutuo entre los grupos lingüísticos, crear instituciones que representen los intereses de las minorías lingüísticas y aplicar los principios de esta Carta a las lenguas no territoriales.

Los Estados miembros del Consejo de Europa que ratifican esta Carta están obligados a enviar informes periódicos al secretario general en los que indiquen sus políticas para aplicar el texto, que serán examinados por un comité de expertos. Este grupo podrá estudiar también informes procedentes de instituciones o asociaciones constituidas legalmente que quieran ofrecer información adicional al respecto.

VIGENTE EN DOCE PAÍSES

La Carta está ya en vigor en doce países de los cuarenta y tres que componen la organización: Croacia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Hungría, Lichtenstein, Países Bajos, Noruega, Eslovenia, Suecia, Suiza y Reino Unido. Otros países también la han firmado, es el caso de Austria, Chipre, República Checa, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Malta, Rumanía, Eslovaquia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Ucrania.