«Es un escándalo que se comience a construir en el Cerco de Escipión junto a Numancia»

María Jesús Peréx, Directora del Departamento de Historia Antigua de la UNED

TULIO DEMICHELI | MADRID
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El Departamento de Historia Antigua de la Facultad de Historia y Geografía de la UNED ha encabezado a lo largo del último año una verdadera cruzada para conseguir que las autoridades locales de Soria y las autonómicas de Castilla y León cambien de ubicación varios proyectos urbanísticos que afectan al paisaje histórico y literario de la ciudad, en el que se sitúan nueve Bienes de Interés Cultural, entre los que destacan el yacimiento arqueológico de Numancia y el Cerco Romano de Escipión, y otros parajes de gran interés medioambiental por su gran biodiversidad, como el de las Hoces del Duero.

María Jesús Peréx, su directora —que hace unos días comparecía en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo en Bruselas—, explica a ABC que «la UNED se adhirió a las primeras manifestaciones de las instituciones, encabezadas por la Real Academia de la Historia, a la que luego siguieron la de Bellas Artes y la asociación cultural Hispania Nostra. Como consecuencia de esos informes que llegaron a nosotros en enero de 2008, y de los que su diario se hizo eco a primeros de febrero, nos dirigimos, con el apoyo de todos los profesores de la Facultad de Geografía e Historia, a la consejera de Cultura de Castilla y León, la señora Salgueiro, y a los ayuntamientos de Soria y de Garray, mostrando nuestra inquietud por los proyectos urbanísticos de la Ciudad del Medio Ambiente y del Polígono Industrial Soria II, solicitando a las autoridades su cambio de ubicación a otros lugares que no fueran tan sensibles como éstos, debido a su paisaje y patrimonio histórico».

—¿Qué respuesta obtuvo esa solicitud realizada a la Junta y al Ayuntamiento?

—Ninguna en absoluto hasta el día de hoy. A partir de entoces, se fueron añadiendo numerosas adhesiones, que han ido apareciendo en la web del Departamento de Historia Antigua de la UNED y en algunos medios. Animados por esa buena respuesta institucional, el Departamento se dirigió a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo buscando amparo para la protección del entorno cultural de Soria y Numancia. La Comisión admitió a trámite esa pregunta y convocó a su directora para que la presentara personalmente.

—¿Cómo fue la comparecencia?

—Muy satisfactoria. Nos centramos en la descripción de los proyectos urbanísticos que constituyen este nuevo cerco a Numancia: la Ciudad del Medio Ambiente en el Soto de Garray; el tanatorio «Jardines de Bécquer» en el Monte de las Ánimas, junto a los Arcos y el Monasterio de San Juan de Duero (que junto con Numancia son los primeros monumentos declarados de interés histórico nacional, cuya declaración constituyó en su día la fundación de Patrimonio Nacional). Y la urbanización de 288 chalés en el campamento romano de Alto Real, en el Cerco de Escipión, cuya construcción ha comenzado ya...

—¿En serio?

—Sí. Y es un escándalo. Imagínense, sobre un campamento que aún no se ha excavado se ha realizado una reconstrucción virtual del mismo. En fin, estos proyectos urbanísticos constituyen un atentado contra el paisaje histórico, literario y natural de Soria y contravienen el convenio europeo suscrito por España en en 2000.

—¿Cuál ha sido la respuesta de los eurodiputados españoles?

—Los partidos políticos allí representados se empeñan en negar que exista algún peligro, directo o indirecto, y sostienen que todas esas intervenciones se atienen a la legalidad... Para dar un ejemplo, dicen que las instalaciones del Polígono Industrial Soria II (que se va a construir en terrenos expropiados a la familia Marichalar, expropiación que ya tiene dos suspensiones cautelares) van a estar semi enterradas y camufladas con techos y pantallas... ¡verdes! Nosotros apoyamos a la familia Marichalar en sus reivindicaciones, pero nuestra lucha es independiente.

—¿Qué procedimiento seguirá el Parlamento Europeo?

—El presidente de la Comisión de Peticiones, Marcin Libicki, así como su jefe de División, acogieron nuestra intervención muy favorablemente y, de hecho, Libicki se ha comprometido a mandar una carta al ministro de Cultura, César Antonio Molina, manifestando su seria preocupación por los graves hechos que expusimos allí.