Cartel de la película de animación 'Up' que ha abierto la 62 edición del festival de Cannes. / Reuters
Cartel de la película de animación 'Up' que ha abierto la 62 edición del festival de Cannes. / Reuters

'Up' encandila a Cannes que ha comenzado echando de menos el glamour de las estrellas en la alfombra roja

EFE |
CANNESActualizado:

El Festival de Cannes ha quedado oficialmente inaugurado con un decepcionante despliegue de estrellas en su alfombra roja pero una impecable muestra de cine de calidad llamada Up, que no ha traído actores porque basa su genialidad en la animación tridimensional. El glamour de Hollywood ha brillado por su ausencia en la ceremonia de inauguración de la 62 edición del festival, presentada por el actor Édouard Baer y en la que el brillo digital de Disney y Pixar ha podido con el desembarco de estrellas locales como Charles Aznavour, Jean Rochefort y la presidenta del jurado, Isabelle Huppert.

A la espera de que acudan en los próximos días Brad Pitt y Penélope Cruz -ya confirmados- sólo la gélida Tilda Swinton ha dejado cierto sabor a esa sofisticación intelectual pero 'chic' que tanto gusta en este certamen, que hace malabarismos para combinar la industria y el arte más que nunca en medio de la crisis económica. Claude Lelouch, Agnès Varda -la que resumiera el espíritu del festival en la expresión "tan refinado y tan vulgar"- y Giovanni Ribisi han sido otras de las personalidades que han querido iluminar la apertura de la gran fiesta del cine, además de Robin Wright, miembro del equipo de Huppert para decidir quién ganará la Palma de Oro.

Los organizadores, en cualquier caso, sonreían ya por el alto nivel de satisfacción que ha generado la proyección ante la prensa de Up, arriesgada decisión por parte del festival por ser la primera película de animación en inaugurar Cannes, marcado habitualmente por el cine de autor y el contenido altamente intelectual. La alianza de Disney y Pixar ha regalado, además, la foto más atípica del día inaugural, al poner a la siempre impecable platea unas enormes y poco elegantes gafas para poder disfrutar el formato del futuro: la visión estereoscópica. Pero sobre todo, ha deslumbrado por su emotivo retrato de la pasión senil, que ha marcado un nivel que no será fácil de mantener, por mucho que acudan a la competición grandes maestros como Michael Haneke, Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar, capaces de hacer prometer al miembro del jurado Hanif Kureishi que esta edición "será recordada como clásica".

Grandes nombres tras la cámara

Los primeros en intentar dar forma mañana a esta afirmación serán la británica Andrea Arnold, con Fish Tank, y el chino Ye Lou, que adelanta hoy su película Spring Fever para la prensa. La directora de Red Road vuelve a Cannes con una visión que se presume sui generis de la adolescencia, mientras que Lou mostrará la cinta que ha estado realizando clandestinamente después de que el gobierno de su país le vetara por presentar, también en Cannes, Summer palace. Ken Loach, Jane Campion, Park Chan-wook o Alain Resnais buscarán convencer al paladar exquisito de Huppert, que ha ganado dos veces el premio de interpretación de este festival e intentará dar con un palmarés justo "aunque tenga que discutir conmigo misma", ha afirmado.

Pero Cannes, además de mirar al futuro con Up, también mira a su pasado y recuerda dos aniversarios. Así, durante la ceremonia de apertura no han faltado menciones y ovaciones a Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut, que hace cincuenta años consolidó la nouvelle vague en este mismo escenario. Francis Ford Coppola, treinta años después de ganar la Palma de Oro con Apocalypse Now, abrirá mañana la Quincena de realizadores con su cinta independiente Tetro, protagonizada por Maribel Verdú y Vincent Gallo.