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Emilio Lara - ABC

Emilio Lara: «Nuestros cineastas tienen aún prejuicios ideológicos»

El autor jienense publica una novela sobre la Cruzada de los niños que tuvo lugar en 1212, con la que ganó el premio Narrativas Históricas

MadridActualizado:

A principios del siglo XIII, un niño francés llamado Esteban de Cloyes dijo que Jesucristo se le había aparecido para encomendarle que iniciara la reconquista de Jerusalén. Aquel predicador en miniatura condujo a cerca de 20.000 niños y algunos adultos hacia Tierra Santa. Sin armas, solo con la fe y el poder del amor. Como no podía ser de otra manera, la esperanza terminó de la forma más calamitosa cuando frente a las huestes infantiles no se abrieron las aguas del Mediterráneo, como había prometido el pastorcillo, sino mercaderes de la peor calaña. «Es un episodio alucinante a caballo entre la leyenda y la historia. Me pareció tan propio del realismo mágico que quise escribir una novela en la que he metido otras tramas que confluyen en la Cruzada», asegura a ABC Emilio Lara, que acaba de publicar su tercera obra, «Tiempos de Esperanza» (Edhasa, 2019).

En su primera novela, Emilio Lara (Jaén, 1968) embarcó a sus lectores en la llamada Armada Invencible que Felipe II envió contra Inglaterra y que los elementos tuvieron a bien devolverle en forma de amasijo. Luego, se atrevió con la historia de un español ilustre completamente olvidado del siglo XIX, José Rodríguez Losada, el relojero leonés de prestigio mundial que regaló a Madrid el artefacto con el que la mayoría de españoles se toman las uvas cada año. Ahora, el escritor jienense realiza con «Tiempos de Esperanza» una nuevo salto entre siglos y territorios hasta uno de los episodios más extraños de la Edad Media, en general «un periodo histórico injustamente tratado».

La novela ganadora del premio Narrativas Históricas 2019 de Edhasa se vale del movimiento sísmico que provocó aquella cruzada para presentar a toda una variedad de personajes, desde un niño castellano que se une al grupo hasta el califa almohade an-Násir, un hombre obsesionado con arrasar Roma y usar el Vaticano como abrevadero para sus caballos. «En el año 1212 se juntaron los astros. Además del inicio de la Cruzada infantil, se produjo otro episodio similar en Alemania, una expulsión masiva de judíos en Francia y la batalla de Navas de Tolosa que determinó la historia de España y de Europa», apunta Lara, cuya obra explora las raíces del fanatismo, del odio y del amor.

«La cruzada infantil es algo íntimamente vinculado al surgimiento de los movimientos populistas, que es una constante humana. En momentos de crisis, siempre aparece alguien con carisma, con verborrea y capacidad de magnetizar a las masas. Alguien que ofrece soluciones fáciles a problemas complejos, el paraíso en la tierra, atizando sus esperanzas y sus miedos», señala el autor. En «Tiempos de Esperanza» ese alguien es Esteban, que Lara dibuja como una especie de Juana de Arco, «un adolescente con un pico de oro, de un talento fuera de lo común, que escuchaba una voz en su interior que le hizo distorsionar la realidad».

Luces y sombras

Con un tono ágil que roza lo cinematográfico, este historiador, novelista y colaborador de ABC define su última novela como un «carrusel de sentimientos», sin perder por ello su compromiso con una forma de contar la historia universal y española sin prejuicios. «Los historiadores y novelistas españoles están recuperando una visión más transparente, más libre de tópicos, de nuestro pasado. Si realizamos una historia comparada descubrimos que España no ha tenido más luces y sombras que otros países, si acaso más de lo primero», recuerda uno de los miembros de la Asociación Escritores con la Historia.

«Hay una demanda entre el público español de un cine histórico de calidad. Esta falta de un relato nacional por medio del cine y de la televisión está siendo suplido por las novelas históricas, que viven un éxito ininterrumpido», considera Lara. Existe así el nicho de mercado, el material histórico y el talento en la industria, pero faltan las ganas. «Si no se hace es por los prejuicios ideológicos que aún tienen nuestros cineastas. Los españoles esperan, como en otros países, de forma ansiosa que se les ofrezcan estos productos».