Una de las piezas devueltas a Egipto por el Museo del Louvre en 2009
Una de las piezas devueltas a Egipto por el Museo del Louvre en 2009 - AFP

Egipto y el Museo del Louvre acercan posturas para potenciar el Arte Islámico

Las dos instituciones firman un acuerdo para la colaboración académica y el intercambio de expertos

Corresponsal en EgiptoActualizado:

No todo son faraones, momias y jeroglíficos en el arte egipcio. Con un acuerdo firmado ayer entre el Ministerio de Antigüedades de Egipto y el Louvre, museo exponente de la cultura europea, Egipto pretende mostrar al mundo –aunque sea fuera de sus fronteras- otra vertiente de su cultura, muchas veces eclipsada por la fascinación de los Antiguos Egipcios: el Arte Islámico.

El Museo de Arte Islámico del Cairo y el Museo del Louvre firmaron ayer un memorándum de entendimiento para la colaboración académica y el intercambio de expertos, que coincide con la inminente –según insisten desde el Ministerio- reapertura del Museo de Arte Islámico de El Cairo. En 2014, el museo sufrió un atentado bomba que dañó gravemente la fachada y las galerías más externas, así como algunas de las piezas expuestas, al tiempo que afectó gravemente a la conservación de otras muchas. Tras el atentado, el Ministerio aseguró una pronta reapertura con ayuda de fondos internacionales, pero, a día de hoy, el museo continúa cerrado a la espera de la ansiada reinauguración, que –tras casi dos años de reformas- se augura próxima.

Según el acuerdo firmado, en el que han estado presentes desde el ministro de Antigüedades, Jaled Al Anany, hasta el director ejecutivo del Museo del Louvre, Jean-Luc Martinez, varios curadores de la institución parisina visitarán el museo y organizarán programas de capacitación en conservación y protección del patrimonio. A cambio, Egipto ofrecerá piezas clave que serán exhibidas en exposiciones –temporales- en el museo parisino, en una suerte de «renacimiento» de la cooperación entre ambas instituciones, según ha señalado a ABC Yannick Lintz, directora del Departamento de Arte Islámico en el Louvre. Yannick se ha apresurado a señalar que las exhibiciones propuestas tendrán lugar «primero en El Cairo, pero más tarde en París».

No todo han sido siempre sonrisas y apretones de mano entre la cartera de Antigüedades egipcia y el museo francés. En 2009, el entonces director del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawass, cortó de un plumazo relaciones con el museo, advirtiendo que ninguna expedición arqueológica que tuviera relación con el Louvre sería aceptada en el país de los faraones. El motivo esgrimido fue la inicial negativa del museo a devolver cinco estelas que habían sido parte de la tumba de Tetiky, un noble de la dinastía XVIII. Las reliquias habían sido ilegalmente obtenidas, traficadas y más tarde compradas por curadores franceses entre el 2000 y 2003. Hawass supeditó la reanudación de los lazos académicos a la devolución de las piezas, que el Gobierno de Sarkozy efectuó a finales de 2009. Un capítulo de su historia reciente que tanto el Louvre como el propio Ministerio quiere cerrar con estas nuevas colaboraciones y exposiciones conjuntas.