Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, con el informe del lenguaje inclusivo en la Constitución - Maya Balanya

La contundente respuesta de la RAE a Carmen Calvo sobre el lenguaje inclusivo

«Resultaría escasamente democrático sostener que los hablantes nativos desconocen si esos sustantivos son o no inclusivos –o, lo que sería aún peor, negarles la capacidad de determinarlo–, y entender que han de ser los poderes públicos quienes lo decidan», afirma el informe de la Academia

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La Real Academia Española (RAE) presentó esta mañana su informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución, realizado a petición de Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno, y aprobado por unanimidad por los miembros de la Docta Casa el jueves pasado.

El estudio de la Academia concluye que no es necesaria una reforma del texto constitucional, pues este es, en su opinión, «gramaticalmente impecable». Así, la institución defiende el uso del masculino genérico en lugar de los desdoblamiento u otras alternativas lingüísticas relacionadas con el género.

Poco después de hacerse público, Calvo declaró, según recoge Europa Press, que «avanzar en lenguaje inclusivo no está en las manos de nadie pararlo». También afirmó que espera que el informe no sea «muy decepcionante» y que la Academia «se acompase con lo que es normal en la calle».

En el informe, la RAE sostiene que el estudio ha sido elaborado teniendo en cuenta a toda la comunidad hispanohablante, cuyos usos de la lengua están registrados en el Corpus del Español del Siglo XXI, «que recoge actualmente 300 millones de formas que reflejan el uso del español de los últimos diecinueve años a ambos lados del Atlántico». Esto, por cierto, puede consultarse a través de su web.

Teniendo en cuenta todo esto, la RAE hace las siguientes afirmaciones en las conclusiones del informe:

-La actual redacción de la Constitución «no plantea problemas jurídicos ni lingüísticos» y que «las razones que podrían conducir a modificar este aspecto de la redacción del texto constitucional no son de naturaleza lingüística, sino de carácter estrictamente político».

-El informe compara la redacción de la Constitución Española con la de otros países, a saber: Chile, Colombia, México y Venezuela, en el ámbito hispanohablante, y también las de Francia, Italia y Portugal. «Las constituciones que se han examinado coinciden en destacar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, independientemente de su sexo (...) pero en todas ellas se aplican las convenciones gramaticales características de las lenguas románicas», afirma el texto, que también recoge la excepción de Venezuela, donde sí se desdobla el género en su constitución. Y añade que «estas convenciones» de la lengua «no establecen diferencias sociales entre hombres y mujeres».

-«En el texto que la Vicepresidenta del Gobierno dirige a la Real Academia Española se afirma que "el lenguaje, como forma de expresión y comunicación, puede ayudar a construir una sociedad más respetuosa e inclusiva de todas las personas que conforman nuestra ciudadanía". Así es, sin duda alguna», zanjan en el informe. Pero añaden un matiz afilado: «Tal como se ha recordado, las situaciones de igualdad o desigualdad entre hombres y mujeres en determinados países (europeos o no) son enteramente independientes de las opciones gramaticales que cada idioma elige en dichos territorios para codificar la interpretación inclusiva del género masculino».

-La RAE también pide respetar la conciencia lingüística de los hispanohablantes. «Debe confiarse en la conciencia lingüística de los hispanohablantes para averiguar si en nuestra lengua son o no inclusivos los sustantivos masculinos de persona que aparecen en expresiones como Ella y yo somos amigos, los deberes de los funcionarios públicos, la casa de mis padres, los derechos del defendido o Los españoles son iguales ante la ley (...) Resultaría escasamente democrático sostener que los hablantes nativos desconocen si esos sustantivos son o no inclusivos –o, lo que sería aún peor, negarles la capacidad de determinarlo–, y entender que han de ser los poderes públicos quienes lo decidan, en virtud de su compromiso con la igualdad de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la sociedad».

-Por último, la RAE insiste en que son los hablantes quienes determinan la lengua, y que esta no puede cambiarse desde arriba: «Si se constatara que los usos lingüísticos actuales se modifican con le tiempo, y que los cambios consiguientes llegan a generalizarse,esas mismas obras deberían reflejar tales modificaciones, al igual que testimonian otros muchos cambios gramaticales y léxicos que han tenido lugar en nuestra lengua a lo largo de los tiempos».

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