Momento de la adaptación cinematográfica de «La Naranja Mecánica»
Momento de la adaptación cinematográfica de «La Naranja Mecánica»

Descubren la secuela perdida de «La Naranja Mecánica» entre unos papeles abandonados de Anthony Burgess

Se trata de una reflexión filosófica y autobiográfica de unas doscientas páginas que escribió el autor después del revuelo moral causado por la adaptación de su novela por Stanley Kubrick

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Han encontrado la secuela perdida de la novela «La Naranja Mecánica» de Anthony Burgess, llevada al cine por el gran Stanley Kubrick, entre los papeles que el autor abandonó en su casa a las afueras de Roma en los setenta.

El manuscrito, titulado de «The Clockwork Condition» («El estado del mecanismo») no está acabado. Burguess lo escribió entre 1972 y 1973, después de la adaptación de Kubrick de «A Clockwork Orange» («La Naranja Mecánica») y de que ésta recibiera numerosas críticas acusándola de inspirar a imitadores en la vida real. Las acusaciones hicieron que la película fuera prohibida por diferentes juntas locales del Reino Unido.

La exitosa primera novela de Burguess, publicada en 1962, se sitúa en una distopía, donde Alex y su adolescente banda se deleitan con la «ultraviolencia» hasta que el estado establece debe ser reeducado.

Después del filme, Burguess decidió analizar el pánico moral desatado tras su estreno en una «importante declaración filosófica sobre la condición humana contemporánea». El manuscrito se quedó en su casa de Bracciano en la década de los setenta. Cuando éste falleció en 1993, el inmueble se vendió, y todo su archivo se trasladó temporalmente a la Fundación Burguess en Manchester, donde su director, Andrew Biswell, ha comenzado el proceso de catalogación.

Este especialista ha señalado el periódico británico The Guardian que esta secuela «notable» y que arrojará «nueva luz sobre Burgess, Kubrick y la controversia que rodea la famosa novela».

De acuerdo con Biswell, Burguess solo mencionó la existencia de «The Clockwork Condition» una vez durante una entrevista de 1975, cuando afirmó que era poco más que el desarrollo de una idea. De hecho, consta de 200 páginas, y es una mezcla de borradores, notas y esbozos a máquina.

«Es un descubrimiento muy emocionante», ha aseverado este especialista. «Mitad reflexión filosófica, mitad autobiográfica -continúa Biswell-, "The Clockwork Condition" aporta el contexto del trabajo más famoso de Burguess y amplía sus puntos de vista sobre el crimen, el castigo y los posibles efectos corruptores de la cultura visual. También arroja nueva luz sobre la complicada relación de Burgess con "La naranja mecánica", una obra que continuó revisando hasta el final de su vida».

«Infierno de relojería»

El autor escribe en el manuscrito cómo los setenta son un «infierno de relojería», con unos humanos que no son más que los engranajes de una máquina «ya sin crecimiento natural, ni humanamente orgánico». «La humanidad está buscando una vía de escape por la de la sosa neutralidad de la condición en la que se encuentran», describe en este trabajo, concebido que como una pieza filosófica de escritura estructurada alrededor del Infierno de Dante.

Burgess había planeado capítulos con títulos como «Hombre Infernal», atrapado en un mundo de máquinas, y «Hombre purgatorio», tratando de salir del infierno mecánico. Además, en una de sus partes, revela como se le ocurrió el famoso título de «La Naranja Mecánica»: escuchó la frase por primera vez en 1945 cuando oyó «en un pub de Londres a un anciano de ochenta años decir que alguien era tan raro como una naranja mecánica», relata.’

«Con "raro" no se refería a que era homosexual, sino que estaba loco. La frase me intrigó por esa fusión entre lo demótico y lo surrealista», escribe Burgess. Durante veinte años quise usarlo como título de algo. En ese tiempo lo escuché varias veces más en estaciones de Metro, en pubs, en televisión, pero siempre de personas mayores, nunca de jóvenes. Era un tropo popular que pedía a gritos titular un trabajo que combinara una preocupación tradicional y una técnica bizarra. La oportunidad de usarlo apareció cuando concebí la idea de escribir una novela acerca del lavado de cerebro».

Burgess esperaba que fotografías surrealistas y frases de otros escritores acerca de conceptos como la libertad y la individualidad complataran su texto, pero conforme el proyecto se volvía más ambicioso, le agobiaba más y más completarlo.

«Un día Burgess se dido cuenta de que esta propuesta de libro de no ficción superaba sus capacidades; era novelista, no filósofo. Entonces se le sugirió que podría publicar un diario bajo el título de "El año de la Naranja Mecánica", pero también abandonó el proyecto», ha relatado Biswell a The Guardian.

«En su lugar escribió una corta novela autobiográfica, que también llevaba "clockwork" en el título, "El Testamento del Mecanismo". Publicada como novela gráfica en 1974, el libro empleaba la misma temática que "The Clockwork Condition"», ha aclarado Biswell, que también ha apuntado que «en teoría» será posible crear una versión que pueda publicarse de este manuscrito.

El archivo cuenta con unas cuarenta historias cortas inéditas, que el especialtista espera que también puedan publicarse. «Muchas de ellas son muy tempranas, de los sesenta, cuando no era tan conocido. Algunas de ellas son muy buenas».