Descubren una puerta medieval escondida en una red de cuevas usada por piratas y contrabandistas

Se ha descubierto en los establos del castillo de Culzean, que se erige sobre este laberinto subterráneo. La fortificación es una de las mayores atracciones turísticas de Escocia y se encuentra sobre un acantilado en la costa escocesa de Ayrshire

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El castillo de Culzean es una de las mayores atracciones turísticas en Escocia. Situado en la costa de Ayrshire sobre un acantilado ha sido el epicentro del poderoso clan Kennedy desde tiempos ancestrales, aunque ahora pertenece al National Trust for Scotland.

A pesar de su gran popularidad, pocos conocen que la fortificación esta construida sobre una torre de piedra medieval edificada en el siglo XIV y que, a su vez, esta se erigía sobre un intricado laberinto de cuevas.

La vasta red subterránea de Culzean ha sido durante mucho tiempo tema de especulación entre locales e historiadores por igual por su oscuro pasado de leyenda. Las cuevas cuentan con su propio fantasma y se sabe que ocultaron a piratas, contrabandistas y fugitivos durante los siglos XVII y XVIII. De acuerdo con el Smithsonian Magazine, «Dada la ubicación aislada de la cala junto a la costa sudeste de Escocia, no es de extrañar que los piratas comenzaran a incorporarla a sus desagradables aventuras, ocultando contrabando como alcohol, tabaco y sedas dentro de sus túneles».

Ahora, los arqueólogos han desenterrado otro de los secretos de los túneles: una puerta de la época medieval que abre el paso desde las cuevas hasta los acantilados cercanos de Ayrshire.

Existen dos conjuntos de túneles: uno que está debajo de los establos (abierto al público) y otro debajo del castillo. «Sabíamos que había una pared y una entrada con barrotes en la cueva del castillo, pero no había nada en la entrada de la de los establos, aunque un par de piedras sugerían que allí podía haber un muro», cuenta Derek Alexander, jefe de servicios arqueológicos de National Trust for Scotland.

Así que comenzaron una serie de excavaciones y lo que descubrieron les dejó atónitos: «Imagínese nuestra sorpresa cuando encontramos los dos lados de una puerta enterrados a una profundidad de un metro aproximadamente. Es bastante amplia, ya que mide más de un metro de anchura, y podría haber sido asegurada con una barra», narra Alexander en una nota de prensa.

Durante las excavaciones también han encontrado cerámica, vidrio, algunas botellas de vino del siglo XVIII y una banda de hierro puede haber sido parte de la bisagra de la puerta o uno de sus accesorios.