Descubren un dibujo que Miguel Ángel hizo con tan solo 12 años

«El hombre sentado» es el boceto más temprano conocido hasta la fecha del creador de la Capilla Sixtina y uno de los pocos ejemplos que ha sobrevivido a su obsesión del maestro por destruirlos

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En 1989, un coleccionista británico que desea permanecer en el anonimato adquiría en una subasta de arte francesa el dibujo «El hombre sentado». Las alarmas saltaron cuando el historiador de arte Miles Chappel le sugirió al propietario que detrás podía estar la mano de Miguel Ángel.

El comprador decidió entonces mostrárselo a Timothy Clifford, gran especialista en el Renacimiento y director de las Galerías Nacionales de Escocia de 1984 a 2006. Tan pronto como le enseñaron el dibujo, Clifford no tuvo duda de la autoría del artista italiano. Se trata de «los primeros esfuerzos de dibujo de un joven que algún día emergería como uno de los artistas más notables que jamás haya existido», ha afirmado Clifford al periódico británico Daily Mail.

El especialista ha fechado el dibujo en 1487, lo que le convierte «en el más antiguo. Está realizado uno o quizá dos años antes de todo lo que conocemos, por lo que resulta particularmente fascinante», ha señalado Clifford, que también descubrió un dibujo de Miguel Ángel en un candelabro que encontró dentro de una caja en el Museo Cooper-Hewitt en Nueva York en 2002.

«El hombre sentado» será expuesto por primera vez en público el próximo 30 de junio en el Museo de Bellas Artes de Budapest, dentro de la muestra «El triunfo del cuerpo».

Precisamente, en el catálogo de la exhibición escriben dos de los especialistas que han avalado el hallazgo de Clifford, el profesor Paul Joannides, el destacado erudito de Miguel Ángel y Zoltán Kárpáti, comisario de la exposición.

«El hombre sentado» resulta un gran descubrimiento por partida doble. En primer lugar, porque el maestro del Renacimiento lo llevó a cabo cuando apenas contaba con 12 años. Y, en segundo, porque es una de los escasos dibujos que han sobrevivido de Miguel Ángel, cuya obsesión por destruirlos le persiguió hasta más allá de su muerte.

Talento precoz

Cuando tenía 12 años, el artista italiano era un aprendiz en el estudio de Domenico Ghirlandaio, entonces uno de los grandes maestros italianos de su tiempo. «La forma en la que Miguel Ángel fue desarrollando su talento y su carácter dejó atónito a Domenico, quien lo vio haciendo cosas fuera de lo común para chicos de su edad y que no solo superaría a muchos de sus pupilos, sino que rivalizaría con las obras del propio maestro», escribe Clifford en el catálogo de la muestra.

Dibujado con dos tonos de tinta marrón, «El hombre sentado mide 22 por 15,3 centímetros. La figura lleva una toga y parece estar sentada en un trono, mientras sostiene un cetro. Según este especialista, en este precoz boceto ya se aprecia que Miguel Ángel «tiene una forma de dibujar idiosincrática, con barbillas redondeadas y una línea muy dura debajo de la nariz, que también aparece en un dibujo suyo un poco posterior».

El joven artista se inspiró en un colosal fragmento de mármol romano, que originalmente formó parte de la mitad inferior de una estatua del conjunto «Júpiter entronizado».

Obsesión por la perfección

Y además de su juventud, el boceto adquiere gran relevancia por ser uno de los pocos que han sobrevivido al maestro del Renacimiento. Miguel Ángel ordenó acabar con todos sus dibujos tras su muerte. Una tarea de la que él mismo se ocupó en parte poco antes de fallecer, ya que se encargó de quemar en una hoguera una gran cantidad de ellos.

Una de las grandes obsesiones de Miguel Ángel a lo largo de toda su vida fue destruir todo aquello que ya no usaba para asegurarse de que «nadie viera los trabajos que había tenido que aceptar o las formas en las que probaba su genio, por miedo a que parecieran menos que perfectos».