«Debería ser un alquiler razonable para ambas partes»

NATIVIDAD PULIDO
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Horas antes de que acabe el año, Carmen Thyssen atiende a ABC para hablar de su colección de arte y su futuro. No ha recibido ninguna llamada de su hijo, Borja, esta Navidad, pero no pierde la esperanza: «Una madre nunca pierde la esperanza con su hijo».

—Convenza usted al Ministerio de Cultura de por qué deben no comprar, sino alquilar su colección.

—Sería muy difícil poder pagar el valor de la colección —está valorada por los seguros y la tasación, hecha por expertos— en un momento de crisis como éste.

—Pero usted pasó de querer vender la colección a alquilarla, no por la crisis, sino por dejarla en herencia en un futuro a sus hijos...

—Mi intención es dejarla en herencia a mis hijos, en 20 ó 25 años —ya se verá en las negociaciones—, siempre explicándole a ellos que me gustaría que se quedase en España. No es una colección que he hecho sólo yo: hay obras compradas por el abuelo y el padre de mi marido, por Heini, por él y yo juntos y por mí en solitario. Yo no creo en el dinero. Bueno, ayuda cuando lo necesitamos (sería una falsa si dijese lo contrario), pero ya que se ha conseguido una colección tan importante, me gustaría dejarla a mis hijos.

—¿Qué argumentos emplearía, pues, en la negociación?

—Se debería apostar por la colección porque España ha estado siempre muy floja en pintura internacional del siglo XIX. A principios de 2010 vamos a unir en el museo las dos colecciones: la del barón y la mía. Se iba a hacer cuando se llevó a cabo la reforma del museo, que era necesaria por muchos motivos, no sólo para albergar mi colección: hacían falta salas de restauración, de exposiciones temporales... Hubo quienes me dijeron que querían ver mi colección de manera independiente. Y por eso se hizo. Pero complementa a la perfección la de mi marido: las hicimos juntos, con el mismo criterio, como si fueran sólo una. Ver unidas las pinturas impresionistas, los maestros holandeses... va a ser muy interesante. A partir del siglo XVIII, España no ha coleccionado en serio. Si yo me voy con la colección, el Museo Thyssen quedaría flojo en pintura del XIX. Es importante que estén ambas colecciones unidas.

—Pero fusionar las colecciones en febrero, justo un año antes de que venza la cesión, ¿no podría entenderse como una manera de presión?

—No, me hace ilusión verlas juntas, y a todos en el museo. Siempre lo quisimos, pero lo hemos ido posponiendo por falta de tiempo.

—¿Cuándo empezarán los movimientos de cuadros?

—Pronto, y se haría sin cerrar el museo.

—¿Se ha hecho ya una criba de los cuadros que entrarían en ese alquiler al Estado?

—De 300 a 400 obras deberían estar en el museo.

—¿Qué puntos fuertes tiene?

—El impresionismo francés y el americano, el expresionismo alemán... Unir las dos colecciones Thyssen será muy especial.

—Usted lleva negociando con una buena ristra de ministros de Cultura...

—Sí, desde Solana hasta Semprún, Solé Tura, Carmen Alborch, Aguirre, Rajoy, Pilar del Castillo, Carmen Calvo, César Antonio Molina y ahora González-Sinde.

—¿Será ésta la definitiva? ¿Llegará a buen puerto la negociación?

—Seguro que sí, soy optimista.

—¿Hay ya un calendario cerrado entre los abogados de ambas partes?

—Están hablando. Hay reuniones previstas para principios de año.

—¿Se ha fijado algún plazo?

—Bueno, habría que hacer preparativos tres meses antes de que venza la cesión. —¿Pero podría llegar a pasar?

—Espero que no... por el bien de todos los españoles.

—Si el valor de los seguros de su colección oscila entre 600 y 800 millones de euros, ¿por qué cifra rondaría el alquiler?

—No sé, no tengo ni idea. Y aunque lo supiera no lo diría. No va a ser un alquiler alto, deberá ser un alquiler razonable para ambas partes. Y no lo digo por la crisis.

—Y eso se traduce en...

—Pues en que seré generosa, como hasta ahora. He cedido una colección como ésta por once años de forma gratuita.

—¿Podría ser un alquiler con derecho a compra?

—Podría serlo, en caso de que los tres herederos se pusieran de acuerdo. Eso se verá en la negociación. Pero el derecho a compra sería lógicamente para España.

—¿Mantiene que sí podrían venderse las pinturas antiguas?

—Sí, se podría pensar en ello.

—¿Qué otros pretendientes tiene su colección?

—Me han hecho ofertas en firme, pero prefiero no hablar de eso, pues estamos en plena negociación. La colección es muy apetitosa. No ha sido fácil reunirla.

—Alguna obra, como el goya, ¿no podría ser declarada inexportable?

—No, no. Todas pueden salir.

—Tendrá también parte de su colección repartida por Málaga, Barcelona y Sant Feliu...

—Parte de la colección catalana está depositada en el MNAC y vence la cesión también en febrero.

—¿Y qué va a pasar con ella?

—Por la colección española no voy a pedir ningún alquiler. La presto gratuitamente. Con la catalana se tendrán que poner de acuerdo el MNAC y el museo de Sant Feliu. A Málaga no sólo irá pintura andaluza: habrá obras importantes de Zurbarán, Zuloaga... Tengo ya claro qué irá a cada museo.

—¿Le gustaría reunirse con Zapatero para abordar el futuro de su colección?

—Me gustaría mucho, pero depende de él. Felipe González nos recibió muchísimas veces.