Darío Villanueva, durante su intervención
Darío Villanueva, durante su intervención - Jaime García / Ángel de Antonio / De San Bernardo / Belén Díaz

Darío Villanueva: «La prensa escrita es el heraldo de las libertades políticas y de pensamiento»

Lea el discurso íntegro del director de la Real Academia Española en la entrega de los premios Mariano de Cavia 2018

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Majestades; Presidenta-editora de ABC y Presidente de Vocento; Excelentísimas Autoridades; Señoras y Señores:

Como grata consecuencia de la decisión que el pasado 30 de mayo tomamos Victoria Prego, Manuel Lucena Giraldo, Jorge Edwards, Luis Ventoso y quien les habla, vaya el testimonio de nuestra admiración y nuestros parabienes a Gregorio Marañón, Pilar de Yarza y Jesús Fernández como justos ganadores, respectivamente, de los premios Mariano de Cavia, Luca de Tena y Antonio Mingote en su nonagésimo octava edición.

En ellos un gran diario español, ABC, reconoce a la vez, implícitamente, la contribución a nuestra sociedad de tres periódicos diferentes, «El País», el «Heraldo de Aragón» y el «Diario de León» en los que los premiados han realizado las colaboraciones merecedoras de estos galardones que llevan nombres emblemáticos del articulismo, la edición de prensa y la ilustración periodística.

Por deformación no tanto profesional como puramente personal, siempre me intriga el significado múltiple, casi diríamos inagotable, de las palabras de nuestro idioma común. El Diccionario de la Lengua Española define, así, en una de sus acepciones el lema ilustración como estampa, grabado o dibujo que adorna o documenta un libro o publicación periódica. Pero recoge también, para el mismo vocablo, la acepción del movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso.

Movimiento que trascendió, por supuesto, la época de su primera formulación, y que entre nosotros alcanzó su cenit en el reinado de Carlos III, pero que alumbró, entre otros avances civilizatorios plenamente operativos trescientos años después, el desarrollo de la prensa escrita, heraldo de las libertades políticas y de pensamiento que serían convertidas en ley con las primeras Constituciones, como la norteamericana de 1787, que sigue vigente hoy con la mera adición tan solo de veintisiete enmiendas promulgadas entre 1791 y 1992. Prensa escrita que se haría también gráfica tan pronto como el desarrollo de las técnicas xilográficas, del grabado y la fotomecánica lo permitieron.

Quiero decir que una misma palabra, ilustración, viene a amparar el sentido y la justificación de los tres premios internacionales de periodismo que ABC entrega hoy.

El periódico sigue proporcionándonos, día a día, el testimonio de los acontecimientos y de los hechos, así como su sentido. Todo ello transmitido a través de las palabras y de las imágenes, que tanto pueden significar las unas como las otras. Y siempre con una exigencia deontológica fundamentada en la racionalidad ilustrada, cuya quiebra parece amenazarnos en los tiempos actuales mediante vendavales populistas que pretenden justificarlo todo por el recurso a la simple e imprevisible emocionalidad.

Pero el periódico fue desde un principio una empresa colectiva, sustentada por máquinas, tecnología, insumos, redactores y escritores, intermediarios, gestores y público lector, y esta abigarrada condición es genuinamente suya, característica del complejo periodístico en sí. Por eso los premios de ABC distinguen a la vez un artículo o crónica, un chiste, caricatura o dibujo, y una trayectoria periodística sobresaliente en defensa del rigor ético, la exigencia literaria y la independencia informativa. Este último galardón, el Luca de Tena, ha correspondido este año a Pilar Yarza, la tercera mujer que ha estado al frente de una empresa familiar convertida hoy, gracias a su talento, decisión y esfuerzo en todo un grupo de comunicación. Y la acompañan en el podio el fotoperiodista Jesús Fernández Salvadores, y Gregorio Marañón, autor de un artículo que reivindicaba, en vísperas de la conmemoración del cuadragésimo aniversario de nuestra carta magna, el espíritu ilustrado de reconciliación entre españoles que en ella se encarnó.

Gracias, pues, a los tres premiados por mantener vivas las luces a través de las páginas escritas e ilustradas de sus diarios.

Muchas gracias, Majestades. Mil gracias, señoras y señores, por su atención.