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Imagen de la sede de la Sociedad General de Autores y Editores - Efe

Cultura exige por tercera vez cuentas y sueldos de los directivos de SGAE

En un severo requerimiento pide toda la información sobre el reparto y la incidencia que tiene en el voto

MADRIDActualizado:

La paciencia con la SGAE tiene un límite en el Ministerio de Cultura. El pasado mes de julio se pidió por escrito a la entidad, sometida a dos importantes procesos judiciales, que enviara información completa de sus cuentas para proceder a su control. Pero la información remitida distaba de ser clara y suficiente. Por ello, según ha podido saber ABC de fuentes del Departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo, el pasado día 14 de septiembre se remitió un requerimiento en un tono mucho más severo. Se exigen muchas aclaraciones.

Para empezar, un estado completo de las cuentas. Además, la información completa del reparto de dinero por derechos de autor durante los tres últimos años, así como un análisis pormenorizado de la incidencia que ha tenido ese reparto en el voto en los procesos electorales de la entidad. Además, se ha exigido una relación exhaustiva de los sueldos e ingresos por dietas de los directivos de la entidad y explicaciones sobre los procedimientos disciplinarios internos que tienen vigentes.

Después de la operación Saga y más recientemente el proceso por la llamada«rueda de las televisiones», en la que hay miembros de la junta directiva investigados, el Ministerio ha decidido dar un puñetazo en la mesa.

Moción de censura frustrada

Razones no le faltan. La «rueda» ha tensado la cuerda entre las distintas familias de los socios, hasta tal punto que parece demostrada la incapacidad de la SGAE para arreglar la situación desde dentro. Como se recordará, el despido de la jefa del departamento de socios, Carmen Pacheco, por parte del presidente, José Miguel Fernández Sastrón, fue la gota que colmó el vaso. En febrero pasado, Sastrón hizo pasar ese departamento a depender de la presidencia y los miembros de la junta pidieron revocar el despido. La negativa abrió un agrio rifirrafe que ha terminado con las firmas suficientes para convocar una junta extraordinaria que iba a cobrarse su cabeza... pero no.

Tras la junta, celebrada ayer, Sastrón seguirá siendo presidente. La votación secreta permitió que las papeletas de apoyo fueran suficientes para que la moción de censura fracasara. Por un estrecho margen de 20 a 18, se dice que el presidente logró cambiar un puñado de votos.

Pero fuentes conocedoras de la entidad, consultadas por ABC, interpretan lo sucedido con una grave expresión: «Significa que la entidad está partida, esto es irreconciliable», decía uno de los observadores que pidieron mantenerse en el anonimato. «Los músicos han votado en bloque para mantener a Sastrón y han convencido a algunos editores, de manera que se mantiene a una cúpula que está en entredicho por la investigación de varios de sus miembros en el caso de la “rueda de las televisiones”», afirma otro. «Audiovisual y gran derecho en bloque votan en contra. Son malas noticias», confiesa un miembro de la junta. Muchos sienten la entidad totalmente partida.

Cambio obligado de estatutos

Pero las exigencias del Ministerio no acabarán ahí. Las citadas fuentes políticas anuncian que el Consejo de Ministros de hoy aprobará la tramitación urgente de la trasposición de la Directiva europea relativa a la gestión colectiva de los derechos de autor. Ese texto que armonizará en toda la UE esta actividad obliga, entre otras cosas, a un cambio de estatutos a las entidades. Fuentes de Cultura confirman que en el caso de la SGAE estos cambios van a suponer una verdadera remoción de los usos que se han demostrado polémicos y han llevado a la entidad a los tribunales.

Para empezar, se exigirá un control interno de las cuentas y las actividades, realizado de manera continua por personal independiente; una verdadera auditoría. Además, se exigirá una visible modificación de los criterios de reparto, ya que los vigentes están en entredicho, a pesar de que un laudo ha introducido algunas modificaciones tras el caso de la «rueda». El nuevo texto está llamado a realizar todas las correcciones necesarias para eliminar la sombra de dudas que ahora se cierne sobre la SGAE.

Muy importante, el nuevo estatuto de la SGAE cambiará obligatoriamente la ponderación de votos que se deduce del reparto de derechos. Finalmente, se va a exigir un procedimiento disciplinario adecuado con el fin de que la propia entidad pueda sancionar las malas prácticas.

Hay más política detrás de las bambalinas. Varios partidos han mantenido reuniones en las últimas semanas con algunos autores para acordar los cambios en los estatutos de la entidad más polémica de España. Pero todo apunta a que el Gobierno se adelantará a estas modificaciones.

En definitiva, después de varios años en una tormenta judicial y mediática, en el Ministerio de Cultura se vive con mucha preocupación la deriva que siguen tomando los acontecimientos y, según informan fuentes del Departamento, «se es muy consciente de la importancia que tiene esta entidad y el resto de organizaciones para preservar la buena imagen de los autores».