El «Salvator Mundi», el cuadro más caro de la historia
El «Salvator Mundi», el cuadro más caro de la historia - AFP

Crecen las dudas sobre la autoría del «Salvator Mundi» de Leonardo

Pocos meses después de que la venta por subasta del «Salvator Mundi» pulverizara todos los récords monetarios y se convirtiera en el cuadro más caro de la historia, un importante experto cuestiona la autoría del genio italiano

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El cuadro más caro de la historia no se libra de la polémica. Meses después de que «Salvator Mundi» pulverizara todos los récords del mercado del arte al ser vendido por 450 millones de dólares, un nuevo investigador vuelve a cuestionar su atribución a Leonardo da Vinci. Se trata de Matthew Landrus, un historiador de la Universidad de Oxford y experto en el genio renacentista que sostiene que la pintura fue realizada por Bernardino Luini, según él, asistente del estudio de Leonardo.

«Esta es una pintura de Luini. Al observar las diversas versiones de las obras de los alumnos de Leonardo, se puede ver que Luini pinta igual que el trabajo que se ve en “Salvator Mundi”», explicó Landrus al diario británico «The Guardian». La tesis no es poca cosa: las obras de Luini apenas alcanzan el millón de libras en subasta, un precio 346 veces inferior al que pagó el príncipe saudí Bader bin Abdalá bin Mohamed bin Farhan al Saud para llevárselo al Louvre de Abu Dabi.

Landrus insiste en que puede probar que Luini pintó la mayor parte de la pintura, y describe a este como uno de los más talentosos asistentes de Leonardo. «Es el único candidato razonable para la mayoría de la autoría», aseveró. De hecho, el cuadro ya había sido atribuído a Luini en 1900, cuando Sir Charles Robinson se hizo con él. Sin embargo, el experto también recordó que, siguiendo la nomeclatura tradicional, podríamos decir que «Salvator Mundi» es «una pintura del estudio de Leonardo». El genio habría pintado entre el 5 y el 20 por ciento de la obra, pero Luini sería el responsable del resto.

Voces críticas contra la autoría de Da Vinci

La de Landrus no es la primera voz que se alza contra la autoría del cuadro, tan célebre como polémico, que se bautizó definitivamente como un Da Vinci en 2011, cuando Luke Syson, el entonces consevador de la National Gallery de Londres, incluyó la obra en cuestión en la retrospectiva «Leonardo da Vinci: pintor en la Corte de Milán», organizada por la pinacoteca británica. Desde entonces, son muchas las voces que han criticado esta decisión, máxime después de la venta millonaria de Christie’s, que siempre ha defendido que se trata de un Leonardo, argumentando, entre otras cosas, que el sfumato de la pintura solo podría haber nacido de su mano.

Sin embargo, para Nicola Barbatelli, director científico del Museo delle Antiche Genti di Lucania, esta no sería una prueba concluyente: «No es suficiente el supuesto encanto de unos ojos de sueño y algunos agotadores intentos de emular la genialidad del sfumato de Leonardo para elevar una obra de calidad mediocre de los pantanos», afirmó.

Falta de pruebas

Por su parte, el restaurador y experto en Da Vinci Jacques Franck advirtió que no existían documentos sobre la realización de la obra: «No hay referencia histórica alguna, ni recuento de alguno de sus asistentes, de que Da Vinci hubiera estado trabajando en un “Salvator Mundi”». Lo mismo opina Michael Daley, director de «ArtWatch UK», que sostiene que no hay evidencias suficientes para decir que es un Leonardo.

Incluso el célebre biógrafo de Da Vinci, Walter Isaacson, negó la autoría del cuadro. ¿El motivo? El error óptico que se ve en la bola de crital, donde la mano debería verse por arriba. En su opinión, un científico como Leonardo nunca hubiera pasado ese detalle por alto.

Más allá de los detalles técnicos, los críticos también denuncian que la venta se trató, en realidad, de una operación de marketing que se inventó un Da Vinci donde había un cuadro de su taller, todo ello a través de una polémica restauración y de mucha, mucha publicidad.

Así lo cree el historiador italiano Carlo Pedretti, que considera que la venta del «Salvator Mundi» fue «una sofisticada operación de marketing». Y el asesor artístico Todd Levin, que lo explicó así a «The New York Times»: «Ha sido un triunfo aplastante de la promoción y el deseo sobre el conocimiento y la realidad». Sostenía lo mismo el crítico de arte Jerry Saltz cuando contaba en «Vulture» una de las bromas que circulaban por Nueva York días antes de la venta sobre por qué Christie’s había colocado «Salvator Mundi» en la subasta de arte contemporáneo: «Porque el noventa por ciento del cuadro ha sido pintado en los últimos cincuenta años».