Superficie del glaciar Petermann, en Groenlandia - Reuters | Vídeo: Las mentiras que forjaron la leyenda negra contra España

El colmo de la Leyenda Negra: los ingleses culpan a España de la Pequeña Edad de Hielo

Apuntan a la «absorción de ozono» de los terrenos abandonados como responsable del desequilibrio mundial que provocó la bajada de temperaturas hasta finales del siglo XIX

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Nueva vuelta de tuerca a la Leyenda Negra española. En plena ola revisionista contra Colón o Fray Junípero Serra en Estados Unidos, esta vez es la Universidad Collegue London (UCL) la que arroja un estudio para justificar que, los españoles que colonizaron América, tuvieron la culpa de la Pequeña Edad de Hielo que vivió la Tierra tras el final de la Edad Media y hasta casi acabado el siglo XIX. El origen de esta abrupta y larga temporada de reducción de temperaturas ha sido siempre un misterio envuelto en especulaciones. «En los años posteriores a la muerte del líder inca Amaru, las temperaturas en Europa se hundieron. En todo el continente, el ganado murió en los campos, y viejos y jóvenes sufrieron los peores inviernos que cualquiera podría recordar», y lo hicieron, según la investigación avanzada por «The Times» porque «en los pueblos y campos indígenas, vaciados tras la masacre [española], la vegetación había regresado y absorbido el carbono de la atmósfera». Su titular no deja lugar a dudas: «La venganza de los Incas».

El rotativo inglés, además, destaca que para la gente del Nuevo Mundo, la llegada de europeos «fue apocalíptica». Tras la llegada de Colón, dicen, la población disminuyó un 90 por ciento, y se estima que 55 millones de personas padecieron la viruela. «Murieron tantos que los colonos europeos no podían reemplazarlos», comenta Mark Maslin, de la UCL. Su investigación, según cuentan, buscaba proporcionar «la estimación definitiva» de los efectos provocados tras la conquista de América, analizando ahora las consecuencias «atmosféricas».

El responsable de la investigación señala también que la tierra que entonces había pertenecido a 60 millones de personas, en barbecho, «se dejó de cultivar y la naturaleza volvió a ella». «Creciendo sobre las pirámides aztecas, los templos mayas y las fortalezas de las montañas de chachapoyas, la vegetación recuperó la tierra recién deshabitada», señala. De acuerdo con el estudio, publicado en la revista «Quaternary Science Reviews», 56 millones de hectáreas regresaron en su forma más salvaje en las décadas siguientes. La clave, según los investigadores, se encuentra en que el carbono que absorbió pudo haber ayudado a que Europa acusara especialmente la pequeña glaciación.

La Pequeña Edad de Hielo, que se dio a mediados del siglo XVII, estuvo marcada por la caída global de medio grado en las temperaturas, pero sus efectos fueron desproporcionados a lo largo y ancho de toda Europa. Aumentaron la hambruna, la enfermedad y la mortalidad infantil e incluso el río Támesis estuvo congelado durante ese periodo. Según el rotativo, incluso el obispo de Ginebra tuvo que realizar un exorcismo «sobre el hielo que amenazaba con engullir las casas de los aldeanos».

Los científicos han teorizado bastante y llegado al consenso de que la Pequeña Edad de Hielo fue causada por la disminución de la radiación solar de verano, por volcanes en erupción que enfriaron el planeta al emitir sulfatos y otras partículas en aerosol que reflejaban la luz solar hacia el espacio, o por una combinación de las dos cosas. «Pero eso no puede explicar todo el efecto», defienden estos nuevos investigadores. Se proponen así, añadir a la ecuación «un secuestro masivo de carbono para poder explicar «con certeza» lo ocurrido. «Hubo un genocidio horrendo en América, y existe un claro vínculo entre la pérdida de personas, el crecimiento de la agricultura y los duros inviernos en Europa», sentencian.