La ciudad donde Cervantes fue a curar las heridas de Lepanto

J.V.BPALERMO. A don Miguel de Cervantes, soldado y escritor, le hubiera gustado recorrer de nuevo ayer las estrechas callejuelas contiguas al viejo puerto de La Cala, donde los palermitanos vitoreaban

PALERMO.
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A don Miguel de Cervantes, soldado y escritor, le hubiera gustado recorrer de nuevo ayer las estrechas callejuelas contiguas al viejo puerto de La Cala, donde los palermitanos vitoreaban a los Príncipes de Asturias, lanzaban confeti desde los balcones y tomaban fotografías con los representantes de una España con la que esta ciudad compartió sus destinos durante más de cuatro siglos.

El paso de Miguel de Cervantes por Palermo como soldado está documentado en 1574, pero sus aventuras en Sicilia se remontan a más atrás. Cesar Antonio Molina, director del Instituto que lleva su nombre, comentó ayer que «don Miguel partió de Messina hacia Lepanto para participar en la batalla contra los turcos el 7 de octubre de 1571. Tras el enfrentamiento, Cervantes regreso a Palermo para curarse las heridas que sufrió durante la batalla y que causaron la perdida de su mano izquierda». Según Cesar Antonio Molina, «hay incluso una referencia documental de su presencia allí como soldado en 1574».

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, recordó en su discurso que «Cervantes, el escritor universal, compartió esta tierra camino de Argel, y nos convoca hoy en Santa Eulalia de los Catalanes, una iglesia desacralizada, cuya fisonomía lleva la impronta siciliana y española. El templo se dedicó a la advocación de santa Eulalia, una mártir catalana que comparte, junto con la Merced, el patrocinio de la ciudad de Barcelona». Moratinos subrayó que «la remodelación de este espacio en 1630 trajo a su fachada los escudos y bustos de varios reyes aragoneses».

En la plaza situada frente a la iglesia de los catalanes, un artístico escudo y una placa recuerdan a Carlos II, mientras que en otros lugares destacados de Palermo hay recuerdos y estatuas de Carlos V, Felipe II y otros reyes aragoneses y españoles.

La presencia catalana en Sicilia se remonta a 1282, cuanto Pedro III de Aragón asumió el control de la isla, iniciando los períodos «aragonés» y «español» que se prolongarían durante más de cuatro siglos hasta 1713, en que pasa a los Saboya. El siglo XV fue una época de gran esplendor cultural, que incluyó la creación de la primera Universidad de Sicilia, en Catania.

Cuatro siglos de historia en común dejaron un profundo recuerdo, y Palermo es hoy la ciudad italiana que más aprecia su pasado español y que manifiesta mayor simpatía por nuestro país. Sicilia es cuna de numerosos hispanistas, incluida Caterina Ruta, presidenta de la Asociación de Hispanistas Italianos.