Cine convertido en teatro copa las candidaturas a los Tony de Broadway

NUEVA YORK. Alfonso Armada, corresponsal
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Mel Brooks, a quien le gusta considerarse un legítimo hijo del teatro que se cocina en Broadway, no podía haber recibido mejor acogida en su papel de hijo prodigo después de que el cine le robara el alma. Nada menos que 15 candidaturas para los Tony ha recibido el musical «The producers» («Los productores»), batiendo el récord que hasta entonces pertenecía a «Company», obra del gran mago del musical, Stephen Sondehim, que en 1971 había cosechado 14 aspiraciones.

«The producers», basada en la película del mismo título que Brooks apadrino en 1968, ha acaparado todas las categorías posibles y se ha convertido en el taquillazo de la temporada tras su tardío estreno, el 19 de abril: al día siguiente de su primera representación ya había recaudado a través de la venta anticipada de localidades 3 millones de dólares (555 millones de pesetas). Su directora y coreógrafa, Susan Stroman, repite las mismas candidaturas que le supuso «Contact» la temporada pasada y que finalmente le proporcionó el Tony a la mejor coreografía. «Los productores» compite con otra película, «Full Monty», que ha sido trasladada con éxito desde la pantalla al escenario y que aspira a 10 premios. Los otros musicales en liza para los premios que se dilucidarán el 3 de junio son «A class act», que narra la vida del compositor Edward Kleban, y «Jane Eyre», basada en la novela de Charlotte Brönte.

Ni la cartelera de musicales ni la puramente dramática que brilla en el perímetro de Broadway ofrece grandes novedades ni deslumbrantes hallazgos, aunque destaca con luz propia, por su orginalidad y ambicioso tratamiento, la última pieza de Tom Stoppard, «The invention of love», primero estrenada en Londres, que narra la vida del clasicista y poeta A. E. Housman. La obra ha sido sabiamente montada por Jack O´Brien, que además de aspirar al Tony por la mejor dirección de una obra dramática le disputará el galardón a Stroman por su trabajo en «Full Monty».

Compiten con Stoppard «Proof» («Prueba»), de David Auburn, que pese a haber obtenido un Pulitzer no esta a la altura de «Copenhague», la gran revelación de la temporada pasada y que también se servía del teatro para plantear una aproximación al mundo de la ciencia; «King Hedley II», del peso pesado August Wilson, y «The tale of the allergist´s wife», de Charles Busch, que del off Broadway saltó con regocijo a la pasarela principal del teatro neoyorquino. Mary-Louise Parker, el alma de «Prueba», tendra que vérselas con la cinematográfica Juliette Binoche y su trabajo en «Betrayal», de Harold Pinter, por el premio a la mejor actriz dramática.