Cinco tumbas que siguen sorprendiendo a los investigadores en el Valle de los Reyes

Examinado por cientos de expertos desde su descubrimiento, todavía tiene cosas que ofrecer

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En 1912, el abogado británico Theodore Davis, que había pasado una década excavando en el Valle de los Reyes con éxito (descubrió o investigó hasta treinta tumbas), abandonó el desértico paraje entre las montañas de Luxor, la antigua capital Tebas, con una frase lapidaria: «Tengo miedo de que el Valle ya haya dado todo de sí, está agotado». Davis recogía las palabras del egiptólogo italiano Giovanni Belzoni, que tras el descubrimiento de las tumbas de Ay, Ramsés I y Seti I señalaba el fin de los descubrimientos egiptológicos en el Valle de los Reyes. «No hay más tumbas de las que ya conocemos».

Sin embargo, tan sólo diez años más tarde, el británico Howard Carter descubría la Tumba de Tutankamón, el «faraón niño», con su máscara dorada, su momia, su ajuar funerario y sus conservadísimas pinturas. Tras la fiebre por la egiptología que desató este nuevo descubrimiento, considerado uno de los más importantes del siglo, algunas voces volvieron a hacer suyas las palabras de Davis y Belzoni. En los últimos años, los egiptólogos han probado que no tienen razón: el Valle de los Reyes, examinado por cientos de expertos desde su descubrimiento, todavía tiene cosas que ofrecer.

Una opinión reiterada por Mostafa Waziri, el director del Ministerio de Antigüedades en Luxor, quien señala que, al irse poco a poco recuperando el ritmo arqueológico tras los años de la revolución (2011), «prácticamente tenemos algo nuevo cada estación». Waziri añade, con la vista puesta en el turismo «venir una vez a Luxor no es suficiente».

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  1. KV62: ¿Está Nefertiti en la tumba de Tutankamón?

    En 1912, el abogado británico Theodore Davis, que había pasado una década excavando en el Valle de los Reyes con éxito (descubrió o investigó hasta treinta tumbas), abandonó el desértico paraje entre las montañas de Luxor, la antigua capital Tebas, con una frase lapidaria: «Tengo miedo de que el Valle ya haya dado todo de sí, está agotado». Davis recogía las palabras del egiptólogo italiano Giovanni Belzoni, que tras el descubrimiento de las tumbas de Ay, Ramsés I y Seti I señalaba el fin de los descubrimientos egiptológicos en el Valle de los Reyes. «No hay más tumbas de las que ya conocemos».

    Sin embargo, tan sólo diez años más tarde, el británico Howard Carter descubría la Tumba de Tutankamón, el «faraón niño», con su máscara dorada, su momia, su ajuar funerario y sus conservadísimas pinturas. Tras la fiebre por la egiptología que desató este nuevo descubrimiento, considerado uno de los más importantes del siglo, algunas voces volvieron a hacer suyas las palabras de Davis y Belzoni. En los últimos años, los egiptólogos han probado que no tienen razón: el Valle de los Reyes, examinado por cientos de expertos desde su descubrimiento, todavía tiene cosas que ofrecer.

    Una opinión reiterada por Mostafa Waziri, el director del Ministerio de Antigüedades en Luxor, quien señala que, al irse poco a poco recuperando el ritmo arqueológico tras los años de la revolución (2011), «prácticamente tenemos algo nuevo cada estación». Waziri añade, con la vista puesta en el turismo «venir una vez a Luxor no es suficiente».

    El misterio de la KV62

    Una de las joyas del Valle de los Reyes, la tumba descubierta por Howard Carter y su equipo continúa ofreciendo nuevos secretos: El egiptólogo británico Nicholas Reeves está convencido, según reiteró este mismo mes a ABC, que tras las paredes del sepulcro del faraón niño se esconden dos cámaras o pasillos. Según su teoría, una de las cámaras acogería a la bella reina Nefertiti.

    El Ministerio de Antigüedades, dirigido por Jaled El-Anany, ha autorizado varios escáneres en la tumba más famosa de la egiptología que comprobarán esta hipótesis. A principios de mes, un equipo conjunto del National Geographic y de la Universidad del Cairo escaneó las paredes norte y oeste, con la intención de comprobar el grosor de la supuesta pared. Según afirmaron a ABC fuentes del equipo, «los datos son buenos, y se ve que puede haber algo», aunque no será hasta mediados de mayo cuando, tras un tercer radar, se den a conocer los datos finales.

  2. KV63: El pistoletazo de salida para nuevas tumbas en el «agotado valle»

    Las sucesivas tumbas descubiertas en el Valle de los Reyes reciben la denominación «KV» y el número en el orden en el que fueron descubiertas. Tras la tumba de Tutankamón, la KV62, el supuestamente «agotado» Valle de los Reyes ha dado a luz al menos otras tres tumbas o habitaciones subterráneas. La sorpresa la dio primero la KV63, descubierta en marzo de 2005 por Otto Schaden, y aunque al principio se creyó que era una tumba, finalmente se llegó a la conclusión de que era un pozo de embalsamamiento.

    En ella se encontraron siete ataúdes negros y varias decenas de enormes jarras de cerámica, por lo que los investigadores estiman que pudo haberse utilizado para guardar material para el embalsamamiento de importantes personajes del periodo faraónico, quizá el propio Tutankamón.

  3. KV64: Una cantante en el sepulcro de una faraona

    En enero de 2011, un equipo arqueológico de la Universidad de Basilea encontró la entrada de una tumba desconocida. Sin embargo, en medio de la revolución egipcia, tuvieron que posponer la investigación. No fue hasta 2012 cuando la KV64 reveló el enterramiento intacto de una cantante y sacerdotisa de alto rango, Nehmes Baset, que habría vivido en torno al año 900 a.C.. La directora de la excavación sobre el terreno, Elina Paulin-Grothe, señaló que la tumba había sido descubierta «por accidente»: «No estábamos buscando nuevas tumbas. Estaba muy cerca de otra (KV40), que ya había sido descubierta hace 100 años».

    Sin embargo, la KV64 no fue pensada para la cantante. Según las investigaciones, las imágenes de la tumba sugieren que fue construida para albergar los restos mortales de una princesa de los faraones, unos 500 años antes de que la ocupara Nehmes Baset.

    El descubrimiento «por accidente» de la KV64, y más tarde de la KV65, todavía sin excavar, señalan que todavía quedan tumbas por arañarle al desierto del Valle de los Reyes.

  4. KV40: El depósito de momias

    Y aunque los egiptólogos de la Universidad de Basilea encontraron casi sin pretenderlo la KV64, la investigadora Susanne Bickel, del mismo centro educativo, se centró en la investigación original de la tumba KV40. En 2014 anunciaron el descubrimiento de más de medio centenar de momias, escondidas en una de las dependencias de la antigua tumba, localizada pero sin investigar.

    La mayoría de las momias han sido consideradas como princesas o príncipes, quizá miembros de la familia real del faraón Amenofis III.

  5. KV5: Más de cien cámaras en la mayor de las tumbas egipcias

    Los nuevos descubrimientos en el Valle de los Reyes no se limitan a tumbas desconocidas o inexploradas durante décadas. Algunas, como la KV5, fueron descubiertas y posteriormente infravaloradas: más de 100 años después, la KV5, considerada la mayor tumba subterránea en Egipto, continúa siendo excavada e investigada, tras más de dos décadas cerrada al público.

    En 1825, el egiptólogo James Burton investigó la KV5, así como el propio Howard Carter. Sin embargo, sólo observaron las primeras habitaciones de la tumba, catalogándola así como una de tantas en el Valle de los Reyes.

    No fue hasta que, dentro del proyecto «Mapear Tebas» del egiptólogo estadounidense Kent Weeks, que pretendía hacer un estudio detallado de la localización, tamaño y formas de las tumbas del Valle de los Reyes, se decidió limpiar la KV5 y descubrir su auténtico potencial. En los años siguientes, se descubrieron al menos 130 habitaciones o cámaras, unidas por largos corredores subterráneos, algunos dañados por inundaciones o trabajos de construcción en las inmediaciones. Y las investigaciones continúan.

    «Quedan muchos años antes de que la KV5 sea completamente “limpiada” y conservada. Por tanto, y sé que esto puede molestar a muchos de ustedes, no será abierta al público durante largo tiempo», reza el texto del Theban Mapping Project sobre la KV5.