Celosía del muro norte de la Mezquita-Catedral de Córdoba
Celosía del muro norte de la Mezquita-Catedral de Córdoba - VALERIO MERINO

La celosía de la Mezquita-Catedral de Córdoba no podrá retirarse durante la Semana Santa

El juez anula la autorización dada al Cabildo y destinada a abrir una segunda puerta para el paso de las hermandades tras el recurso de la familia del arquitecto Rafael de la Hoz Arderius

CórdobaActualizado:

Un juzgado de Córdoba ha anulado el permiso que la Junta de Andalucía otorgó al Cabildo de la ciudad para retirar una celosía de la fachada de la Mezquita-Catedral que permitiese abrir una segunda puerta para el paso de las hermandades durante la Semana Santa.

En su sentencia, facilitada por el TSJA y ante la que cabe recurso, el juez ha decidido anular dicha autorización que concedió la Delegación de Cultura de la administración regional en el 2015, y recurrida por la familia del arquitectoRafael de la Hoz Arderius, ya que no se ajustó a su propia normativa para proteger el patrimonio.

Según indica el juez, el proyecto «no se ubica en alguna de las intervenciones admitidas» dentro de la normativa y no se ha explicado «con suficiencia» si la retirada de la celosía constituía una «actuación de conservación, restauración o rehabilitación».

El juez recuerda que cualquier intervención que se autorice en la Mezquita-Catedral debe «respetar las aportaciones de todas las épocas», y la eliminación o retirada de alguna de las mismas debe «ser excepcional». En este sentido, el juez detalla que la excepción se podría aplicar para su «conservación» o para una «mejor interpretación histórica», si bien el proyecto «no se ubica en alguna de las intervenciones admitidas».

La celosía, una de las cuatro ubicadas en la fachada norte de la Mezquita-Catedral, fue instalada en 1972, antes de la declaración del monumento como Patrimonio de la Humanidad, y fue retirada en el 2017 tras la resolución de Cultura, cuya consejera entonces era la exalcaldesa de la ciudad, Rosa Aguilar.

El proyecto fue impulsado por el Cabildo de la Catedral de Córdoba para abrir una segunda puerta, que contó con el informe favorable de la Unesco, que permitiese el tránsito de las hermandades por el interior del templo durante la Semana Santa y como parte de la Carrera Oficial.