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La carta de Colón con el anuncio del Nuevo Mundo regresa a España

EE.UU. entrega una valiosa reproducción de la carta a los Reyes Católicos que había sido sustraída en Cataluña

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Habían pasado varios meses desde que Rodrigo de Triana viera tierra desde La Pinta. A comienzos de 1493, Cristóbal Colón, en el viaje de vuelta a España, escribió de puño y letra una carta para informar a los Reyes Católicos de su exploración, de la nueva ruta hacia Poniente que le había llevado «a las islas de India más allá del Ganges recién descubiertas».

La misiva fue después traducida al latín e impresa en diferentes incunables que diseminaron la noticia del descubrimiento por el Viejo Continente y contribuyeron a que la Corona de España asegurara sus derechos sobre los nuevos territorios. No queda ningún manuscrito original con la caligrafía del almirante, pero sí algunas de sus primeras reproducciones. Se cree que la más antigua se imprimió en Barcelona en marzo de 1493. Solo se conserva una copia, en la actualidad en la colección de la Biblioteca Pública de Nueva York. Pero el anuncio del descubrimiento quería correr como la pólvora, y ese mismo año una versión de la carta se imprimía en Roma, ya traducida en latín.

Hoy en día se conservan 16 ejemplares de estas cartas-incunables repartidos en bibliotecas de todo el mundo y ayer uno de ellos inició el camino de regreso a España, como Colón en su día. Alysa Erichs, una representante de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Interior (HSI, en sus siglas en inglés), un organismo perteneciente a la Agencia de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE), entregó la carta al embajador de España en EE.UU., Pedro Morenés.

Fue durante un acto en la residencia del embajador en Washington, en el punto de partida de un viaje de vuelta tras una desaparición rocambolesca. El incunable es uno de los tesoros de la Biblioteca Nacional de Cataluña, en cuya colección ingresó en 1918, y se sustrajo hace años sin que nadie se diera cuenta. En una versión sofisticada de Mortadelo y Filemón, los ladrones dieron el cambiazo al incunable, que sustituyeron por una reproducción fotográfica impresa en papel antiguo.

Cuando se descubrió el hurto, se trató con sigilo para facilitar su recuperación. «Nos pidieron discreción para no perjudicar la investigación y todo el mundo lo respetó», ha asegurado la directora de la biblioteca, Eugènia Serra, a La Vanguardia.

No está claro si fueron los mismos ladrones, pero ocurrieron robos similares con otras reproducciones de la misma carta. Las investigaciones arrancaron en 2012, después de un robo de un incunable ese año. Otro, alojado en la Biblioteca Riccardiana de Florencia, también resultó ser falso, como se supo tras su recuperación -en un proceso sigiloso similar al ejecutado con el ejemplar de Barcelona- en mayo del año pasado. «Fue un robo realizado de forma sofisticada», dijo entonces el ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini. «Durante años nadie se dio cuenta de que era falso».