Carmen Machi: «Me gusta formar parte del cine que arriesga y no hace concesiones»

Con 'La mujer sin piano' vuelve a contar una historia de soledad y desamor, esta vez en las calles en la periferia de Madrid

CH. L. MONJAS | SAN SEBASTIÁN
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Primera hora de la mañana y ya no puede dar un paso. Carmen Machi ya no está en 'Aída', pero la gente le sigue parando por la calle y pidiendo autógrafos por la serie que le ha hecho superpopular. "Suscribo lo que ha dicho Ian McKellen, lo importante es la historia, no el medio", recalca la actriz y protagonista de La mujer sin piano, su segundo trabajo a las órdenes de Javier Rebollo, que concursa en el Festival de San Sebastián.

Mucho más delgada -"es que la tele engorda", dice-, Machi conoce hace 15 años a Rebollo, que ya contó con ella en su ópera prima, Lo que sé de Lola, historia que también compitió en Zinemaldia. Pero esta vez lleva todo el peso de esta cinta, en la que, como exige el guión, saca a relucir el registro de la inexpresividad.

Papeles exagerados

"Lo que pasa es que la gente me ha visto en papeles exagerados, extremos, y se les ha quedado en la retina. En el teatro he hecho muchas obras así, y como esta película es muy teatral, pues hablo más con el cuerpo, con unos silencios inquietantes. Es un personaje que entra de puntillas, sin molestar. Al final, tan complicado es la quietud como el encarnar un papel en el que estés más torrente", expone.

Sin explicarse todavía la atención que ahora tiene por parte del cine, la intérprete, que acaba de celebrar su 46 cumpleaños, disfruta "de las oportunidades que me están dando y que me están haciendo vivir situaciones muy dispares. El filme que he hecho con Emilio Aragón -Pájaros de papel- no tiene nada que ver con La mujer sin piano, es una cinta pequeña con letras muy grandes. Me gusta formar parte del cine que arriesga y no hace concesiones. Javier no tiene fisuras, tiene un estilo propio y hace las cosas a su manera", comenta.

Soledad y melancolía

Cuenta que durante el rodaje de La mujer sin piano se vio invadida por "la soledad y la melancolía de esta ama de casa que se disfraza de sí misma y sale una noche a que la vida le sorprenda. Es alguien con quien se pueden identificar muchas mujeres por la vida tan medida que tiene", señala esta actriz "técnica, tímida, dócil y sin personalidad", según se define.

No mira al futuro -sus planes más inmediatos pasan por el teatro con las obras La tortuga de 'Darwin' y la gira que realizará con Platonov-, disfruta de lo que le está dando la vida. "Profesionalmente estoy en otro momento, no sé si mejor o peor que los anteriores. Tengo que asimilar lo que me está pasando", apunta la que para muchos es la mejor actriz de comedia de este país.