«En Suecia se han puesto de acuerdo, me corroe la envidia»
Carlos León, arqueólogo subacuático y buzo profesional - ABC

«En Suecia se han puesto de acuerdo, me corroe la envidia»

«En España, o se ponen de acuerdo Cultura, Defensa y Exteriores, con las Comunidades Autónomas o vienen los piratas y nos roban»

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«El descubrimiento en aguas del Báltico de los restos del buque sueco “Mars”, hundido en 1564, hace saltar todas las alarmas de la envidia más sana. Como arqueólogo submarino creo que un hallazgo así en un país como Suecia es una verdadera fortunapara la arqueología. Para un barco antiguo hundido, la diferencia entre ser encontrado en Suecia a serlo en el Caribe, Filipinas o en casi cualquier otro lugar del mundo, es sustancial. Conozco cientos de naufragios que yo mismo he estudiado y localizado y que, por no estar en aguas civilizadas, como el Mars, ahí siguen, bajo el agua, expoliados, pirateados, saqueados y maltratados hasta desaparecer.»

«¿Y qué hace falta para que un barco histórico tenga la misma suerte que el Mars?. Lo primero es conocer su historia, pasar años en los archivos buscando información sobre el hundimiento, extractar datos sobre el lugar del naufragio, estudiar la cartografía antigua y la moderna para, finalmente, delimitar el área de búsqueda. En segundo lugar, es necesario, en casi todos los casos, utilizar medios de teledetección (sonar, magnetómetro, detector de metales, multihaz...) para posicionar las anomalías del fondo submarino susceptibles de ser una resto arqueológico. Hecho esto toca mojarse. Un equipo de buceadores-arqueólogos ha de restrear los puntos señalados por la teledetección para identificar los restos arqueológicos. Esto pueden ser meses, inclusos años de inmersiones según la profundidad en la que estemos buscando. En este tema el "Mars" tiene una complicación añadida, 75 metros de profundidad son muchos metros, y el agua gélida y probablemente muy oscura. Esto es bueno para la conservación del barco y para su preservación antiexpoliadores, pero es un problema añadido para los arqueólogos que tendrán muy poco tiempo para estar bajo el agua y realizar su trabajo».

«En cuarto lugar, una vez identificado el naufragio y comprobado que es el barco que buscamos y no otro, habría que plantear una prospección superficial para definir el área de dispersión del hundimiento y para tratar de identificar las zonas con mayor presencia de restos arqueológicos. Cientos de inmersiones después se podrá configurar un plano de los hallazgos superficiales que nos dé una pista de lo que nos podemos encontrar bajo el fondo submarino.»

«Entonces y solo entonces pasamos a la excavación, el método básico de la arqueología para estudiar y desenterrar los restos. Es un método complejo y sobre todo irreversible, cuando quitas tierra para ver lo que hay debajo destruyes el yacimiento. Has de saber muy bien qué estás buscando y documentar muy bien lo que encuentras. En cierto modo, una excavación es como una operación quirúrgica. Con todos los datos del Tac, el Scaner, el Pet-tac, la resonancia magnética y la ecografía, llega la hora de meter el bisturí para ver lo que hay. Entoces el naufragio sangra y sufre, y al acabar la intervención hay que sacar muestras, rehacer partes dañadas, extraer elementos delicados y después coser la herida. Una intervención así puede durar meses. Y el estudio posterior del naufragio, años. Así es la investigación, así es la ciencia. Con paciencia.»

«Y con los restos del casco ¿qué hacemos?: dejarlos bajo el agua, bien tapados, conservados donde han estado durante siglos, bajo el fondo submarino, entre algodones. De vez en cuando bajaremos al fondo marino a ver que todo sigue igual.»

«Ahora viene hablar de la parte político-administrativa. Tenemos un barco importante, como el "Mars", uno de esos barcos emblemáticos de la Armada de un país. O se ponen de acuerdo, los ministerios de Cultura, Defensa y Exteriores, con las Comunidades Autónomas correspondientes y actúan en consecuencia, o pasa la del “Nuestra Señora de las Mercedes”, que vienen unos piratas oficiales, con el carnet de pirata en regla con todos los puntos intactos, la ITV de su barco pirata perfectamente sellada y las mangueras de succión homologadas, y se llevan los restos delante de nuestras propias narices. Y si nos descuidamos después vamos y se los compramos para exponerlos en un museo, como ocurrió con el “San Diego”.»

«No me imagino que esto les vaya a suceder a los suecos. Allí se han puesto todos de acuerdo. Y no es que sean mejores ni peores que el resto (a los suecos también les hundían los barcos en el siglo XVI), simplemente se han puesto de acuerdo desde el principio. Me corroe la envidia