El Ballet Nacional trae a la Zarzuela su homenaje a Dalí y Lorca

«El Café de Chinitas» se estrena en Madrid, acompañado en el programa por otro homenaje, el que se rinde con «Elegía» a Antonio Ruiz Soler

J. B. Madrid
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El teatro de la Zarzuela ha sido durante años el hogar del Ballet Nacional, y a él vuelve a partir de mañana con un programa que incluye dos coreografías creadas por su director como homenaje: «Elegía-Homenaje (a Antonio Ruiz Soler)», con la que se recuerda al gran artista sevillano en el décimo aniversario de su muerte; y «El Café de Chinitas», un título que se estrenó en 2004 -en Madrid no se ha podido ver todavía- y que tiene su origen en las celebraciones del año Dalí.

José Antonio, director del Ballet Nacional, se refirió ayer a las dos obras, que estarán en la Zarzuela hasta el 2 de abril: «Elegía» se basa en dos piezas de Joaquín Turina, «Ritmos» (escrita para ballet pero nunca estrenada en este formato) y las «Danzas fantásticas». Con ellas ha creado una coreografía en la que repasa algunos momentos de la carrera de Antonio Ruiz Soler. En el foso estará la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por José de Eusebio.

«El Café de Chinitas» nació con la idea de recuperar los telones que Salvador Dalí diseñó por encargo de Encarnación López, La Argentinita. Aquella coreografía es, dijo José Antonio, un referente indiscutible y una pieza inmejorable, pero su versión ha buscado contar una historia nueva, con la que Dalí y Lorca puedan reencontrarse de nuevo. Chano Domínguez ha armonizado las «Canciones populares» lorquianas, que canta Esperanza Fernández. Ella es la columna vertebral del espectáculo, que José Antonio ha dividido en tres bloques: creatividad, sexo y muerte.