«El baile flamenco es una cosa mágica, algo totalmente único»
JAIME GARCÍA

«El baile flamenco es una cosa mágica, algo totalmente único»

JULIO BRAVO | MADRID
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Carlos Saura ha vuelto a echarse en brazos del flamenco, un antiguo amor al que guarda fidelidad desde que lo descubriera hace más de setenta años: «Tengo setenta y siete, y tengo recuerdos de cuando siendo niño, con cuatro o cinco años, escuchaba a los milicianos durante la guerra, y después a los obreros de la construcción durante la posguerra, cantar flamenco». Probó suerte -lo ha contado en más de una ocasión- como bailaor, pero La Quica le disuadió y le recomendó que se dedicara a otra cosa. Su nuevo proyecto se titula «Flamenco hoy», y se estrena mañana en el Escenario Puerta del Ángel, dentro de los Veranos de la Villa madrileños. Con él han colaborado Chano Domínguez (dirección musical), Rafael Estévez y Nani Palos (coreografía) y artistas como las bailaoras Rocío Molina y Pastora Galván. En total participan en este musical, como lo define el propio Saura, más de una treintena de artistas.

-Una vez más vuelve al flamenco. ¿Qué le aporta este arte como creador?

-Es difícil de explicar. Lo que más me interesa es el baile, que me parece un invento genial. Tiene algo de Oriente, algo de Occidente, de España... Es una cosa mágica y en ningún otro arte hay esa armonía, ese braceo, ese contacto brutal con la tierra... Es genial. Y además algo único que no existe en ningún otro lugar del mundo. Quizás con lo que podría parecerse en cuanto a expansión es con el jazz. Son músicas que se adaptan a otras culturas, y ahí es donde el flamenco se distancia del folclore, porque en éste hay poca evolución, mientras que el flamenco está en permanente cambio. No me gusta la palabra fusión, porque el flamenco mismo es producto de la fusión, pero esa capacidad de adaptarse que tiene no se encuentra en otras artes.

-Ahora el flamenco es un arte bien considerado, pero cuando usted empezó su relación con Gades no lo era; más bien se consideraba algo para turistas.

-Antonio Gades era una excepción, igual que otros pocos artistas. Le aportaba elegancia, su forma de trabajar. Pero es cierto lo que usted dice. Mi primer documental (que no sé dónde está, tendría que recuperarlo) fue sobre «La Chunga», y no había nada... Era de zambra, de un par de lugares, siempre para el turismo. Ahora el flamenco está en su sitio, e incluso yo creo que merece estar más arriba y tener mejor consideración.

-En «Flamenco hoy» trabaja con gente muy joven...

-Siento una gran admiración por las grandes figuras del flamenco: Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Enrique Morente... Y estos jóvenes son sus herederos. Esta generación tiene un entusiasmo que normalmente no se ve en gente con mayor experiencia, con tablas y miles de representaciones encima. Y eso me contagia y me anima mucho. Son artistas excelentes que además están deseando mostrar lo que saben, a los que les gusta lo que hacen... Hace unos días, una bailaora se lesionó y tuvo que estar un par de días sin bailar. Pues venía a los ensayos y sufría porque tenía que estar parada. Esa pasión es muy hermosa.

-¿Cuál es exactamente su trabajo en este espectáculo?

-Todos los números han contado con mi aprobación; coordino también la escenografía, el ritmo del espectáculo, su ordenación... He hecho también pequeñas aportaciones a la coreografría, pero desde el punto de vista estético... He aprendido muchísimo en este trabajo, de alguna manera ha sido como empezar de cero. Yo soy un amateur del flamenco, y esa condición me permite acercarme con mayor frescura.

-Define usted el espectáculo como un musical, un término hoy quizás demasiado ambiguo.

-Si habláramos sólo de flamenco sonaría a ortodoxia, y éste es un trabajo mucho más abierto, más relacionado con el musical porque hay aproximaciones diferentes. Esa es la idea, avanzar, entrar en una nueva aventura.

-De nuevo reproduce un ensayo.

-Me fascinan los ensayos, reflejan el esfuerzo, el trabajo... Y aquí incluyo uno breve, con la música del «Fandango» de Boccherini, con el fondo de un grabado de Doré, y en el que se viaja hasta la Escuela Bolera, un arte magnífico que hay que reiyindicar.

-¿Volverá pronto a este primer amor suyo?

-En octubre empiezo a rodar en Sevilla una nueva película, «Flamenco, flamenco»; no tiene argumento y participarán artistas consagrados y algunos de estos jóvenes que están llenos de talento. Trabajaré de nuevo en ella con Vittorio Storaro.