VIII Congreso de la Lengua Española

Asia y África, nuevos retos del español

Con Estados Unidos como punta de lanza, nuestra lengua está en auge en estos continentes

Enviado especial a Córdoba (Argentina)Actualizado:

Lo decía este jueves el escritor nicaragüense Sergio Ramírez: «El español es una lengua que va de un lado a otro, una lengua sin descanso». Lengua viajera, atractiva, asentada en medio mundo y abriéndose paso en el otro medio, en busca, como el Quijote, de nuevos horizontes. Y sin olvidarse de los viejos. En Estados Unidos, a pesar de los tiempos políticos que corren, el español sigue siendo una fuerza innegable, con 58 millones de hispanohablantes en el país.

«Demográficamente el futuro es boyante», explica Richard Bueno Hudson, director académico del Instituto Cervantes. «La Ley Trump sobre el español no es muy halagüeña, pero estas son cuestiones cíclicas que pueden ir cambiando. El interés por el español allí es enorme. Es, con mucho, la lengua que más se estudia en todos los niveles de enseñanza», añade.

Pero el de Estados Unidos es un caso que viene de largo, un viejo horizonte, un lugar donde el español lleva extendiéndose desde hace décadas, y que ya permea la cultura de masas. Menos conocidas son las nuevas oportunidades nacidas en África y Asia. «Son dos focos de interés enormes, superlativos. Allí interesa muchísimo, no solo por España, sino también por Latinoamérica», asevera Bueno Hudson. El tema se ha puesto sobre la mesa en el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebra en Córdoba (Argentina), donde se ha analizado este reciente (y exótico) crecimiento.

«Por los datos que tenemos en el Instituto Cervantes, vemos que los centros que tenemos en Asia son los que están a la cabeza en cuanto al número de nuevas matriculaciones en todo el mundo. El primero es el de Nueva Delhi (India). Le siguen el de Manila (Filipinas) y, en tercer lugar, el de Pekín (China)», señala Inmaculada González Puy, directora del Cervantes de Pekín, que este jueves coordinó una mesa sobre este tema en el congreso.

Causas

Las causas de este creciente interés son múltiples, y en ellas se entremezclan los motivos políticos y económicos, como se ve en el caso de China, donde no solo interesa el idioma, sino también las industrias relacionadas con él, como el ámbito editorial, por ejemplo. «Eso se debe a las excelentes relaciones que China mantiene con el mundo en español. Tienen la mirada puesta en el continente americano, con el que tiene grandes vínculos de cooperación y colaboración con los países latinoamericanos», explica González Puy. A nivel particular, además, se ha convertido en un filón laboral, en un gran valor para poner en el currículum. «El grado de empleabilidad de las personas que hablan español es muy superior a los que dominan otra lengua, como por ejemplo el inglés», apunta.

Y de hecho, en este sentido, la Real Academia Española (RAE) ya ha plantado una pica, firmando pactos con colegios y universidades para implantar en China la herramienta Enclave RAE para la enseñanza del español. Por el momento, «solo» hay 50.000 alumnos de español en China, pero lo importante son las perspectivas de futuro. «Si los comparas con los 1.400 millones de chinos que hay no son un gran volumen, pero tenemos que tener en cuenta que el español llegó allí muy tarde y hasta hace poco era algo muy minoritario. Desde hace cinco años esto ha cambiado exponencialmente. Creemos que a medio plazo se convertirá en la segunda lengua extranjera allí», afirma González Puy.

Viaje continuo

En África, el español siempre ha tenido cierta presencia en el norte, aunque ahora el reto es en la región subsahariana, donde la demanda es creciente. Para muestra, los datos: en Costa de Marfil hay 560.000 estudiantes de español, en Benín 410.000 y en Senegal 200.000. «Son muchísimos más que en los países de Europa y otras partes del mundo. En el Cervantes tenemos constantemente solicitudes de aperturas de centros que no podemos cubrir: en Sudáfrica, en Botsuana… Ahora vamos a abrir el centro de Senegal, en Dakar», avanza Bueno Hudson.

El español, en efecto, va de un lado a otro, explorando nuevos caminos. Y los que quedan. Hay un dato que resume muy bien este viaje continuo por el globo, los nuevos horizontes que se abren a la lengua de Cervantes. El año pasado, 49 grandes ciudades de más de 30 países solicitaron la representación del Instituto Cervantes para enseñar español, una demanda a la que, por desgracia, no se puede dar respuesta por falta de medios.