Carlos del Cairo, izquierda, en la presentacíon del programa de arqueología de Externado, al que asistió la vicepresidenta MArta Lucía Ramírez, que apoya la renegociación del contrato con MACS
Carlos del Cairo, izquierda, en la presentacíon del programa de arqueología de Externado, al que asistió la vicepresidenta MArta Lucía Ramírez, que apoya la renegociación del contrato con MACS

El arqueólogo «enviado» por Bogotá cobró de los cazatesoros

Carlos del Cairo afirma que se le contrató así por rapidez y él asesoró para que nunca se vendan los objetos

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De todas las historias tristes del galeón San José, la más triste es la que atañe a las personas que deben cuidar del patrimonio cultural, público, y se ven envueltas en las redes de las empresas cazatesoros. Gracias a la insistencia de la Veeduría Nacional para el control social del patrimonio subacuático de Colombia (VNPCS) se han hecho públicas las hojas de vida y los pagos que la empresa Maritime Archaeology Consultants Switzerland (MACS) acompañó a la documentación que la habilitaba como contratista del galeón en octubre de 2017, cuando se tenía que decidir la remuneración que la compañía debía recibir por sus trabajos de exploración iniciales.

Desgraciadamente, la lista arroja datos preocupantes, más allá de los 18 millones de dólares en costos. Cuando el Gobierno de Santos proclamaba su proyecto para el San José emitió vídeos de la exploración en los que se veía al propio presidente, a responsables del Ministerio de Cultura, al director del ICAHN (agencia arqueológica pública de Colombia) Ernesto Montenegro -cuyo nombramiento fue irregular por no presentar el currículum requerido y que sigue en el cargo- brindando con los cazatesoros y, durante unos breves segundos, a un arqueólogo colombiano de prestigio, Carlos del Cairo, de la la Universidad Externado, en compañía de cazatesoros de MACS, como Roger Dooley. Durante meses se ha debatido si aquella presencia cuestionaba su ética científica.

En su defensa, varios arqueólogos de prestigio, como Filipe Castro, aseguraron que la presencia de Del Cairo en el barco de MACS era como enviado del Gobierno para controlar la calidad de las operaciones y para que no se tocase el patrimonio. Pero esa función es difícilmente compatible con el pago en nómina de los propios cazatesoros, porque eso sí que, en opinión de arqueólogos independientes, cuestiona las bases éticas de la actuación. En las hojas puestas en conocimiento público gracias al veedor Francisco Muñoz Atuesta, se cita a Carlos del Cairo entre los empleados de MACS y en los pagos, por un monto de 48.476 dólares en aquella fase de octubre de 2017.

Una de las hojas de pagos de la empresa cazatesoros MACS
Una de las hojas de pagos de la empresa cazatesoros MACS

Cuatro son los pagos que recibe, dos por 19.438 dólares y otros dos por 4.800 dólares. El sueldo medio de un arqueólogo es bastante menor a 3.000 dólares en Colombia, según fuentes consultadas por ABC. Bien es cierto que en las hojas dos de los cuatro pagos aparecen como «no aprobado», pero se desconoce si se aprobaron.

«Sé que soy carne de cañón»

Carlos del Cairo respondió anoche la llamada de ABC. Acepta que se produjeron los pagos y aduce que «se decidió que me contratara MACS y no el Gobierno porque era más rápido» Asegura: «No me sentí cómodo pero creía que debía defender los intereses de mi país. Yo estoy formado en Unesco y nunca vendería un solo objeto del galeón, de hecho mi asesoría, por la que me pagaron, trató de convencerles de que había otros medios y que todos pasaban por un proyecto de excavación arqueológica completa del yacimiento». Ante las críticas, acepta: «Sé que soy carne de cañón, pero me hubiera retirado en el momento en el que se vendiera el primer objeto excavado».

El arqueólogo Del Cairo hizo su papel, según confiesa, a pesar de que con Santos todo apuntaba a que el proyecto estaría encaminado a vender parte del geleón. «He tratado de defender los intereses de mi país y permanecido en el proyecto para intentar mejorar las cosas. Esto al final iba a ser inevitable, y si iba a reventar la vaina, por que va a reventar, al menos que lo haga de la mejor manera, desde el punto de vista de la arqueología».

Entre los receptores de pagos aparece también Claudio Lozano, un arqueólogo español experto que ha trabajado en el pasado para empresas de cazatesoros como Odyssey Marine. Y asimismo un ingeniero naval, Cruz Apestegui, que estuvo al mando del proceso de contratación en España para el proyecto del San José, en un hotel de la Gran Vía madrileña. Apestegui investigó la flota de azogue en República Dominicana junto al arqueólogo Carlos León, tras su expolio, fruto de la cual se hizo la exposición «Huracán». Algunos pagos iban para los caros bufetes de MACS, para Oliver Plunkett de Ocean Infinity y para la institución Woods Hole.

Se da la circunstancia de que ayer se presentaba en Colombia el nuevo curso de arqueología subacuática de la Universidad Externado, con asistencia de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, y que cuenta con Del Cairo entre su profesorado. Externado ha tenido la fortuna de convocar a especialistas de renombre como el citado Filipe Castro (Texas A&M), Roberto Junco (INAH) o Nicolás Ciarlo. También figura entre los docentes Ernesto Montenegro, el director del ICAHN, la agencia colombiana que otorgado cinco becas a este curso. El profesorado está en primera línea para realizar el posible proyecto sobre el San José. Carlos del Cairo augura «una nueva política de Estado con este modelo de Externado». El arqueólogo está convencido de que al final habrá un compromiso para «una excavación completa, íntegra y con los más altos estándares de la arqueología». Otros colegas consideran que es imposible esa excavación íntegra a 700 metros de profundidad sin unos costes que lo conviertan en un proyecto imposible y se decantan por una excavación superficial y un par de catas en lugares específicos del yacimiento del galeón. Una vez más, la pregunta: ¿quién pondrá el dinero?

Según parece, tanto la Universidad Externado como la Armada colombiana están volcadas en este empeño. El Gobierno de Duque está dando su apoyo como demuestra la vicepresidenta y el hecho de que aún se negocie con MACS. Y España todavía no ha sido capaz de plantear alternativas encaminadas a una cooperación internacional ni de defender la posición de la legalidad internacional. La polémica en Colombia está servida. La posibilidad de demandas cruzadas, aún sigue abierta.