Antón Reixa, sobre el nuevo canon: «No es de recibo que la industria tecnológica se vaya de rositas»
Antón Reixa y José María Lassalle, en el Foro de la Nueva Comunicación celebrado en Madrid - JAIME GARCÍA

Antón Reixa, sobre el nuevo canon: «No es de recibo que la industria tecnológica se vaya de rositas»

El presidente de la SGAE ha estado acompañado por el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, en un desayuno del Foro de la Nueva Comunicación

MADRID Actualizado:

«Que no nos engañen. Que lo que el año pasado había supuesto cien millones de euros (por la compensación de copia privada) se haya solucionado ahora con cinco millones no es de recibo, porque la industria tecnológica se va de rositas en todo esto ya que no ha bajado un céntimo de euro tras la desaparición del canon digital». Así de categórico se ha mostrado esta mañana el presidente de la SGAE, Antón Reixa, criticando la regulación de la compensación por copia privada aprobada por el Gobierno el viernes, rebajada de 115 a 5 millones de euros, con cargo a los Presupuestos del Estado.

Lo ha hecho en el transcurso de un desayuno del Foro de la Nueva Comunicación, en la que ha sido introducido por el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, que tras el encuentro contestaba así a algunos periodistas ante tan directa alusión: «El modelo es el que el reglamento preve y trata de ajustarse a criterios objetivos que como la propia disposición establece. Se ajustan en previsión de lo que decía el Real Decreto Ley del 30 de diciembre del año pasado al daño real que ocasiona la copia del creador. Y en ese sentido los criterios han tratado de ser elaborados conforme a un análisis técnico y así están reflejados en la norma».

De Cultura y no de Telecomunicaciones

En cuanto a la crítica a la industria tecnológica y su posible enriquecimiento a través del canon digital, Lassalle no ha querido entrar a valorar este tema. «A mí no me corresponde analizar eso. Soy el secretario de Estado de Cultura y no el de Telecomunicaciones». E insistió que la norma se ajusta a un «análisis técnico de cómo valorar el daño que realmente causa a los creadores la copia. No tiene ninguna otra finalidad sino la de normalizar el Real Decreto del 30 de diciembre. Las otras consideraciones ya tienen otro carácter más político y personal que yo no voy a juzgar».

Lassalle, que durante su discurso también se ha referido a la próxima presentación del borrador de la reforma parcial de la Ley de Propiedad Intelectual, preguntado sobre el plazo ha asegurado que «estamos en ello, trabajando a la mayor rapidez. Nuestra intención es, a la vuelta de Navidades, tratar de tenerlo cerrado y consensuado dentro del propio Gobierno, para seguir con los trámites». Y ve posible que la tramitación en las Cortes pueda tener lugar antes del verano.

En esta reforma parcial, que no descarta una reforma integral «a largo plazo», se preve «adoptar medidas que refuercen la protección de los derechos de autor a partir de la experiencia que se ha está acumulando en el desarrollo y el funcionamiento de la Comisión de Defensa de la Propiedad Intelectual».

Compromiso con Hacienda

Siguiendo con los plazos de otras asignaturas pendientes del Gobierno, no podía faltar el de la Ley de Mecenazgo, que el propio ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, situó en el transcurso de 2013, fecha que Lassalle no ha querido corroborar: «Estamos trabajando intensamente en ella y hay el compromiso del Ministerio de Hacienda de sacarlo cuando se alcance la estabilidad presupuestaria y la consolidación fiscal que en estos momentos tiene como urgencia».

Mismos baremos que rigen la posible modificación o replanteamiento del IVA, incrementado por el actual Gobierno, que, según Lassalle, está escuchando de «manera razonable» las peticiones y demandas de los sectores culturales (como la carta remitida por las industrias culturales a Rajoy) pidiendo una reducción al 10%. La subida del IVA, ha insistido Lassalle, «es una medida que está muy vinculada a la búsqueda de estabilidad presupuestaria y consolidación fiscal, que en estos momentos es la urgencia más importante que tiene nuestro país, y la manera que tenemos de salvaguar la propia estabilidad económica y afrontar de una manera saludable la salida de la crisis económica». Sin embargo, no negó que existan «conversaciones» con las industrias culturales, «pero nada más. Hay que dejar que las cosas funcionen con normalidad y dentro de un cauce de comunicación».

Menos ingresos pero más reparto

Durante el desayuno, tanto Lassalle como Reixa han escenificado una buena sintonía entre el Gobierno y la SGAE, con ánimo de colaborar y trabajar por lograr la mayor transparencia tanto de esta como de todas las entidades de gestión. «Nosotros queremos que nos controlen», ha subrayado Reixa, que ha continuación ha enumerado los pasos dados por la entidad que preside en los últimos meses, como su reestructuración, mayor participación de los socios y mejora de su rendimiento, para lograr con ello también mejorar su imagen. «Es una paradoja que cada autor, de manera individual, sea querido por el público pero que la SGAE sea la entidad más odiada por él». Un tema prioritario a corrregir, a través del trabajo, la humildad y «sin prepotencia».

Se refirió así a uno de los puntos esenciales, y obscuros de la anterior directiva, los derechos recaudados no identificados (colchón económico de la SGAE para sus inversiones millonarias en tiempos de Teddy Bautista), al que parece haber aportado algo de transparencia el nuevo equipo liderado por Reixa que ha anunciado que la SGAE aunque ingresará un 20% menos este año por la crisis «repartirá más» gracias a los 70 millones de euros que han sido identificados, gracias al interés por hacerlo y al trabajo desempeñado por un amplio equipo de trabajo.

El presidente de la SGAE que en todo momento ha rechazado la penalización o castigo de los usuarios que se «cuelan en internet (no quiso llamarlos piratas), como lo hace la gente que se cuela en el cine»; y subrayó que la fórmula para evitar esta conducta es incorporar un valor añadido a los productos que se ofrecen de manera legal en la Red. Y puso como ejemplo de valor añadido productos como Spotify, «donde te resulta más fácil buscar una canción que buscarla en tu propia estantería», bromeó.

Por último, Reixa ha considerado que la crisis de la industria cultural no se va a arreglar con más desregulación, lo mismo que la crisis financiera» y ha asegurado que esta no ha sido provocada por las políticas públicas de promoción e inversión. Preguntado por la politización del sector cultural y su responsabilidad en la crisis, ha negado que este esté ideologizado.