Ángel Gil-Ordóñez, en un concierto de orquesta
Ángel Gil-Ordóñez, en un concierto de orquesta - ABC
Entrevista

Ángel Gil-Ordóñez: «Es crucial que las orquestas en EEUU toquen música española»

El director artístico y musical de PostClassical Ensemble versiona piezas de Manuel de Falla en un nuevo disco que presenta en Madrid este jueves

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La música clásica española tiene un incansable embajador en Washington. Ángel Gil–Ordóñez (Madrid, 1957) es director artístico y musical del PostClassical Ensemble y director invitado principal del Perspectives Ensemble de Nueva York, así como decano y director musical de la orquesta de la Universidad de Georgetown en Washington. El jueves presenta en Madrid un disco con piezas de Manuel de Falla —«El amor brujo» y «El retablo de Maese Pedro»— que ha grabado en Nueva York con músicos norteamericanos. Su misión es que los intérpretes y los melómanos norteamericanos descubran y se enamoren de las piezas españolas. Concierto a concierto, va conquistando para España los oídos de Estados Unidos.

¿Por qué «El amor brujo» en esta versión?

Es la grabación de la versión original, la de orquesta reducida. Falla tuvo malas críticas en el estreno en 1915, modificó la partitura, amplió la orquesta y redujo las partes cantadas. Ya en 1925 dio a conocer un Ballet puramente instrumental, que es la versión más conocida hoy en día. Aunque se perdió durante un tiempo, la versión de esta grabación fue reconstruida en 1986 por el musicólogo Antonio Gallego, según notas y bocetos de 1915 del compositor.

¿Dónde hizo la grabación?

En Nueva York, el año pasado, en una sinagoga construida en el siglo XIX que el pintor y escultor español Ángel Orensanz compró en 1986. Ahora es una galería de arte y un espacio de espectáculos muy especial.

Cuando ha tocado piezas españolas como estas en EE.UU., ¿son bien recibidas?

La reacción siempre es muy buena, esta música gusta. El problema es que no se la conoce porque no se la presenta en los lugares adecuados. Estoy convencido de que lo importante es que las orquestas americanas toquen música española en los lugares a los que van los americanos. Esa es la clave. No basta con que un artista español venga y toque en un lugar como el Radio City Hall para un público en el que hay muchos españoles. Es crucial para la música española que entre en el circuito norteamericano.

Esa buena reacción, ¿la despiertan sólo los artistas más conocidos o también los más minoritarios?

Llevo 20 años dirigiendo en EE.UU. y debo decir que la música española siempre impresiona por su calidad, sea Falla o sea Montsalvatge, por ejemplo. El principal problema es que los españoles somos malos vendedores de lo nuestro.

Usted es además director musical de la orquesta de la universidad de Georgetown y catedrático adjunto en esa universidad. ¿Despierta interés la música española entre los estudiantes?

Tienen un gran interés. Lo que hay que hacer es enseñarles la música española. En 2015, por el V centenario de Santa Teresa de Ávila tocamos con la orquesta de la universidad obras sacras y canción castellana de la época, y les encantó hacerlo, quedaron fascinados por la música española de aquella época.

¿Qué grado de conocimiento hay de la música más reciente, la del siglo XX?

Ahí los directores tenemos la responsabilidad de incorporarlos a nuestro repertorio, tanto en España como cuando vamos al extranjero. Es cierto que nos queda mucho por investigar, sobre todo obras de la generación del 27, los Halffter, Gustavo Pittaluga o Salvador Bacarisse. La SGAE está haciendo una gran labor editando música de estos artistas, pero claro, hay que tocar su música.

Esta versión de «El amor brujo» incorpora el flamenco en el canto, con el excepcional trabajo de Esperanza Fernández. El flamenco es una de las grandes señas de identidad de España en el extranjero. ¿Falta por exportar mejor otras vertientes de la cultura musical española?

El disco tiene dos caras. Falla mezcla aquí las raíces de la cultura española en una polifonía preciosa. Se combina lo andaluz y lo castellano. Por eso también incorporamos en el disco «El retablo del Maese Pedro», basado en escenas de «El Quijote», en el que Falla mezcla la elegancia de las danzas y músicas del Siglo de Oro español con los ritmos de vanguardia de principios del siglo XX.

Usted lleva 25 años en EE.UU., ¿se valora aquí lo suficiente otros géneros genuinamente españoles, como la zarzuela?

Pues creo que es un género que en Miami tendría mucho éxito. Plácido Domingo hizo un trabajo increíble cuando era director de la ópera de Washington representando zarzuelas, pero no cuajó. No era el lugar adecuado, a pesar de la gran defensa que hizo Plácido. Creo que en Miami y en América Latina tendría una recepción mucho mejor.

¿Y la música de ahora mismo?

Lo intentamos. He participado en tres estrenos mundiales de música de Benet Casablancas en Nueva York, en el auditorio de la universidad de Columbia, y fueron los tres de lleno completo. Fue un éxito bárbaro.

¿Es agradecido el público estadounidense?

Siempre digo que es un público fascinantemente curioso. Si no sabe algo, pregunta. Y siempre está atento a información nueva. La clave es hacer las cosas con excelencia.

Y el Gobierno, ¿se implica lo suficiente en exportar la música española?

Sinceramente, todos los gobiernos a nivel ministerial han apoyado lo que yo he hecho de forma impresionante. Todos los organismos son conscientes de la importancia de la cultura española en EE.UU.

¿Están afectando a la música los ataques que está viviendo el legado español en EE.UU., como el intento de borrar a figuras como Cristóbal Colón del arte público?

La música, al ser lenguaje universal, no figurativo, no está sujeta, de momento, a esos ataques. He de admitir que musicalmente hay fascinación con lo que viene de España, lo único que tenemos que hacer quienes estamos aquí es tocar música española.