Elena Anaya - IGNACIO GIL

Elena Anaya: «Rodar con Pedro ya es un trofeo»

La actriz, gran favorita en los Goya por su papel en «La piel que habito», interpreta a una mujer secuestrada en «Cuenta atrás», thriller trepidante dirigido por Fred Cavayé

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Lleva más de nueve horas, literalmente, atendiendo a todos los medios de comunicación. La presencia de Elena Anayaincita a la entrevista, porque no solo se está delante de una de las mejores actrices españolas, sino también de una mujer tremendamente educada que tiene respuestas para todo a sabiendas de que no debe repetirse, para que cada periodista se sienta un privilegiado. «Ha sido un día muy fructífero —así denomina el palizón—. La prensa me lo ha demostrado con su apoyo y cariño incondicional», asegura estéticamente impoluta.

–Habrá sondeado ya si «Cuenta atrás» ha gustado a la gente, ¿no?

–No ha hecho falta, desde antes se declaraban entusiastas de la película —luego se recicla y apostilla—. Bueno, hubo muchas expectativas con ella y si alguien no me lo comentaba, pues lo hacía yo (risas). Pero sí que me interesa saber si mi trabajo está bien, no deja de ser algo normal cuando te entregas al cien por cien en proyectos que implican a otros profesionales de diversos países.

–El director francés Fred Cavayé está pegando fuerte como cineasta de masas dándole vida al thriller de acción total. Estrenó en España «Por ella», que venía avalada por la taquilla y pasó casi inadvertida. Pero, de hecho, la cinta conoció un “remake” menor y norteamericano dirigido por Paul Haggis y protagonizado por Russell Crowe.

–Europa aporta calidad, aunque en los grandes estudios dirán que a nadie le amarga un dulce; sin embargo, para el creador es una desilusión ver los resultados. Sería mejor que llamaran al director del original.

–Cavayé ha comentado que, desde el principio, había pensado en usted «por tratarse de una actriz consagrada que es capaz de encontrar el apoyo del público desde el primer minuto que sale en la pantalla». ¿Algo que añadir?

–Me lo comentó después de un pase en un festival. Ha sido una suerte trabajar con él, no es fácil encontrar a alguien así, le aseguro que todo suele ser bastante más complicado.

–¿Le tienta mirar hacia el pasado?

–De vez en cuando. Soy consciente de que llevo la mitad de mi vida actuando, y me siento orgullosa de lo que percibo de cada uno de los profesionales con los que he trabajado. Sigo preparándome profesionalmente y en la vida.

–Por eso no deja de trabajar, digo yo.

–Estoy leyendo guiones. Hay que tomárselo con calma. A partir del domingo termino, de alguna manera, este ciclo, este viaje iniciático que ha sido el trabajar con Pedro en «La piel que habito». Es el momento de cambiar de piel, de mutar y retomar las cosas con renovada energía sin dejar de ser una chica Almodóvar.

El reencuentro

–¿Algún momento especial con el cineasta manchego?

–Daría para un libro. Ya desde su primera llamada, en la reunión donde me habló de la historia. Yo, perpleja ante todo: el emocionante reencuentro entre Pedro y Antonio Banderas, el rodaje en Galicia, cómo me presentó en Nueva York diciendo palabras tan bonitas, que al salir del Lincoln Center me tiré al suelo para besarle los pies... No me dejó, claro, pero se me caían las lágrimas a borbotones.

–Hablando de emociones recientes, ¿le ha impresionado la desaparición de Whitney Houston?

–No soy una mujer de cotilleos, por lo que no sé exactamente lo que le ha llevado a la destrucción absoluta. Ha sido muy duro. Estaba a un altísimo nivel desde el que transmitía emoción, energía y magia. «El guardaespaldas» es uno de los primeros discos que compré en mi vida y lo conservo.

–Usted siempre se ha exigido el máximo y, de hecho, tiene un olfato finísimo cuando le ponen un guión a su alcance. Además, si continúa como en los últimos años, no habrá epopeya con un plus de heroicidad que se le escape.

–Estoy cómoda con las escenas de acción, mi abuela me inculcó el ir tres días a la semana al gimnasio y he tomado clases de krate. Hay que saber expresar sentimientos con el rostro y también con el cuerpo.

–¿No le parece que si su gran trabajo como madre coraje en «Hierro», de Gabe Muñoz, un filme que contiene un tercio de los diálogos habituales, se hubiese hecho en EE.UU. habría sido un taquillazo?

–Esa película me dio muchas satisfacciones. Es cierto que había mucha acción, sufrimiento, ansiedad y locura en mi personaje, que estaba en la pantalla constantemente y sin parar. La película fue aplaudida por la crítica y por los periodistas que escriben de cine. El guión era muy bueno. Siempre recordaré a esa mujer que pierde a su hijo e intenta encontrarlo aunque nadie le haga caso.

–¿Cómo le sentaría un buen Goya?

–Muy bien. El apoyo de los académicos nominándome es algo especial. Me gusta que mucha gente esté esperándolo. En mi caso, ya me siento premiada porque rodar con Pedro es un trofeo. Esta es la tercera vez que me proponen para el Goya y aún no sé qué se siente teniéndolo en las manos, pero me encantaría saberlo.

–¿Sabe lo bonito que corre delante de la cámara?

–¡Gracias! Nunca me han dicho nada igual, ni creía que fuera importante. Lo tendré en cuenta (risas).