José Ramón Recalde y María Teresa Castells, ejemplos de tolerancia y ética. Eduardo Manzana

Amigos y clientes se unen para reabrir la castigada librería Lagun

El matrimonio formado por José Ramón Recalde y María Teresa Castells, tras vivir los penosos días de un atentado de ETA contra el político y numerosos contra la librería Lagun, protagonizan días mejores. Por una parte, han recibido en Valencia el premio Manuel Broseta; por otra, un grupo de amigos y clientes de Lagun están dispuestos a recabar fondos para reabrir la librería.

MADRID. ABC
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Más de medio centenar de amigos y clientes de la librería que regía María Teresa Castells —cerrada a causa de los atentados etarras— se han unido para recaudar fondos con el objetivo de crear una sociedad inmobiliaria que permita la reapertura de Lagun en otro punto de San Sebastián, dado que el que fue su emplazamiento está en el casco viejo, donde ha sido repetidamente punto de mira de acciones terroristas. La Federación del Gremio de Editores de España apoya una iniciativa a la que se unen socios capitalistas, que serán accionistas del proyecto mencionado, y socios amigos y clientes de Lagun, que se resarcirán del dinero que inviertan recibiendo libros hasta cubrir su donación.

ALQUILER SIMBÓLICO

«La sociedad inmobiliaria, una vez recaudado el dinero necesario, compraría un local y se lo alquilaría a un precio simbólico a la librería Lagun», explicó ayer a ABC Ignacio Latierro, quien junto con su mujer trabajaba en el citado establecimiento. Añade que «cuando los resultados económicos fueran rentables, se acordaría un precio de alquiler similar al del mercado».

Si este proyecto se convierte en realidad, no sólo supondría que unas personas vuelvan a lo que era su medio de vida, sino que significaría un triunfo moral, ya que un cierre como el que hoy sufre Lagun es un conflicto social y ético. Pero el plan puede encontrar problemas más allá de los puramente económicos, pues en el País Vasco resulta complicado para algunos la compra de un local si se sabe que puede acarrear conflictos de tipo terrorista. Algo de lo que ya tienen experiencia asociaciones como ¡Basta ya! y otras también pacifistas. María Teresa Castells dijo ayer en Valencia: «Soy optimista. Espero que en nuestro País Vasco se imponga la razón a la sinrazón, la tolerancia al fanatismo, la paz a la violencia y podamos vivir todos en libertad».

Mostró su agradecimiento por el IX premio Convivencia de la Fundación Profesor Manuel Broseta y declaró que más que a ella «el galardón ha sido dado a la librería por todas las vicisitudes que ha pasado desde que se abrió en 1968. Así, recordó que en la época franquista «fue varias veces multada, le rompieron cristales y la agredieron con cócteles molotov, pero nunca se cerró y aguantó». Dijo con emoción que «Lagun fue siempre un lugar de encuentro y de tertulia abierta a gente de distintas ideologías políticas». Mencionó que hace tres años sufrieron veinte ataques seguidos. El ex consejero de Educación y Justicia del Gobierno Vasco, José Ramón Recalde, a quien le han quedado secuelas al hablar como consecuencia del tiro que recibió en la boca, aparecía en público por vez primera tras el atentado. Galardonado junto con su esposa, manifestó que «ninguna tierra es exclusiva de una raza o de una nación. Convivir con el otro en un mismo espacio exige comprenderle y respetarle y la actitud humilde de pensar que nuestra verdad es sólo una parte de la verdad».