Alejandro Sanz encuentra un paraíso en el Teatro Compac de Madrid

El artista ha mezclado un público entregado, un ambiente recogido y un escenario coqueto con un buen puñado de canciones para presentar en directo su último trabajo, 'Paraíso Express'

EFE
MADRIDActualizado:

Magnético, algo tenso, a ratos intimista, pero siempre disfrutando. Tras unos tiempos difíciles, la sonrisa ha vuelto a la cara de Alejandro Sanz, que ayer por la noche, en el Teatro Compac de Madrid, presentó en directo su nuevo disco, Paraíso Express.

Un público entregado, un ambiente recogido y un escenario coqueto son los tres ingredientes que Alejandro Sanz ha sabido mezclar, junto con un buen puñado de canciones, para ofrecer un sólido concierto a los 1.000 espectadores que abarrotaron el recinto madrileño. Un reestreno soñado, que después de un divorcio, un intento de chantaje y el estrés que le provocó su última gira, ha regresado al escenario en buena forma, dispuesto a defender su estatus entre los artistas españoles de mayor talla internacional.

De momento, esa privilegiada situación no parece que vaya a sufrir revés alguno, ya que Paraíso Express, tras dos semanas en el mercado, ha alcanzado el número uno en las listas musicales de varios países y en España ha obtenido un Disco de Platino gracias a las 60.000 copias vendidas. Las actuaciones del cantante, por otro lado, también gozan de una excelente salud, como quedó demostrado cuando el pasado 22 de noviembre, en apenas una hora, se agotaron las localidades para los ocho conciertos que el artista ha programado en el Teatro Compac, con unos precios que oscilan entre los 60 y los 150 euros.

Alejandro Sanz subió a las tablas y ahí estaban, como si no hubiera pasado el tiempo, la risa pícara, el acento andaluz, la timidez, los rasgos que, en definitiva, le han convertido en icono sexual para un par de generaciones de féminas de todo el mundo. Cuando las luces se encendieron, el escenario quedó iluminado, mil gargantas enfebrecidas corearon su nombre al unísono y Sanz, emocionado, no pudo por menos que decir "gracias" ante las muestras de cariño de su público, continuas durante las dos horas que duró el espectáculo.

Principio y fin de gira en Madrid

La velada arrancaba al ritmo de Peter punk, canción que también abre su nuevo disco y con la que Sanz daba la bienvenida a todos los presentes en el teatro, incluidos rostros tan conocidos como Miguel Bosé, Ana Torroja, Leonor Watling o la pareja formada por Carlos Moyá y Carolina Cerezuela. Los problemas con el sonido de los instrumentos, que no permitían escuchar con nitidez la voz del cantante, caracterizaron los primeros compases del concierto, que enlazaba temas como Lo que fui es lo que soy, Desde cuando o ese Viviendo deprisa con el que Alejandro Sanz se dio a conocer en 1991.

El respetable no resistió el impulso de bailar al son de Corazón partío, la pieza que en 1997 encumbró a Sanz como artista de masas y que esta noche ha sacado a relucir el lado más flamenco del cantante. Para entonces, los problemas técnicos ya se habían solucionado, abriéndose la puerta al mejor tramo de un recital que continuó con Cuando nadie me ve, Si hay Dios y Lola soledad, una canción que Alejandro Sanz dedicó "a todas las mujeres" en el 'Día internacional contra la violencia de género'.

El clímax de la actuación llegaba con No es lo mismo, una avalancha rítmica irresistible que, sin embargo, dejó un regusto amargo, ya que Sanz alargó su final para presentar a los miembros de su banda y la canción perdió gran parte de la fuerza con la que había sido interpretada. El cantante comenzó a preparar el fin de la velada con el single de su nuevo trabajo, Looking for paradise, al que siguieron Lo ves y Tú no tienes la culpa. "Si tuviera que elegir un paraíso en el que estar ahora mismo, sería éste sin duda", aseguró el artista a modo de despedida.

Alejandro Sanz actuará en el Teatro Compac los días 26, 28 y 29 de noviembre y 1, 2, 4 y 5 de diciembre, antes de comenzar una gira mundial que aún no tiene fechas programadas y de la que tan sólo se sabe que llegará a Madrid, en mayo de 2010, con un concierto en la Plaza de Las Ventas.