Aitana Sánchez-Gijón y Maribel Verdú, felices a bordo de «Un Dios salvaje»

Aitana Sánchez-Gijón y Maribel Verdú, felices a bordo de «Un Dios salvaje»

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JULIO BRAVO

MADRID. «Un Dios salvaje» es uno de los grandes fenómenos del teatro español reciente. La agridulce comedia de Yasmina Reza, dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú, Pere Ponce y Antonio Molero, se estrenó en octubre pasado en Madrid y unas semanas después comenzó una gira por diveras ciudades; en prácticamente todas las funciones ha colgado el cartel de No hay localidades. Ahora regresa a Madrid -al teatro Compac Gran Vía, donde estará entre el 23 de septiembre y el 22 de noviembre- prácticamente «por petición popular». Y casi más contentos por seguir con la función están los propios actores. Maribel Verdú dice por boca de los cuatro que «existe entre nosotros una química especial dentro y fuera de escena que hace que sea una experiencia extraordinaria», mientras que Aitana Sánchez-Gijón asegura que con esta obra ha descubierto «el placer de hacer teatro; antes para mí era un Everest».

Tras Madrid seguirá la gira por España que en principio, y salvo sorpresas, concluirá el próximo mes de enero.